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jueves, 9 de julio de 2020

Pinceladas históricas: La Torre de los Escipiones. Un error histórico.

Si la semana pasada nos trasladábamos hasta el siglo XVII para sumergirnos en Nueva Amsterdam, la primitiva Nueva York, hoy retrocederemos en el tiempo hasta la Hispania Romana para hablarles de un conocido monumento funerario: La Torre de los Escipiones, en las proximidades de la antigua Tarraco.
La Torre de los Escipiones, un monumento funerario del siglo I que erróneamente se ha relacionado con los hermanos Publio y Cneo Cornelio Escipión.
Si circulamos por la Nacional 340, a unos seis kilómetros de Tarragona, nos encontraremos con La Torre de los Escipiones, uno de los monumentos funerarios de este tipo mejor conservados en toda España. Se da la particularidad que ha sido históricamente mal interpretado como el lugar donde fueron enterrados los hermanos Publio y Cneo Escipión, padre y tío de Publio Cornelio Escipión el Africano. Este error de interpretación se mantuvo durante siglos, hasta que a lo largo del pasado siglo XX, los diversos trabajos de investigación desmontaron la interpretación tradicional. Los investigadores situaron la construcción del monumento funerario a comienzos del siglo I d. C., en un marco temporal posterior al fallecimiento de los Escipiones en Hispania, ocurrido en 211 a. C, en el contexto de la Segunda Guerra Púnica (218-201 a. C.).
Así pues, la conocida como Torre de los Escipiones, posiblemente sea el mausoleo de una familia acomodada, que se levantó en el lugar donde la Vía Augusta pasaba por los terrenos de la familia. Debemos recordar que que los romanos no enterraban en el interior de las ciudades, sino en el exterior de las murallas y a ambos lados de las calzadas, una norma que venía desde mediados del siglo V a. C. y que estaba recogida en la Ley de las XII Tablas (un texto que contenía las normas básicas de convivencia del pueblo de Roma) y lo hacían así principalmente por motivos de seguridad y de sanidad, para evitar incendios y epidemias.
La Vía Augusta era una de las calzadas romanas más importantes, tenía unos 1500 kilómetros de longitud y se extendía desde Los Pirineos hasta la antigua ciudad de Gades (Cádiz), atravesando la ciudad de Tarraco.
El monumento hoy en día se encuentra incompleto, pero se trata una típica construcción funeraria en forma de torre, que contenía en su interior una pequeña cámara destinada a guardar las cenizas de los difuntos. La torre consta de tres plantas superpuestas y está construida con sillares rectangulares. En el segundo nivel hay dos relieves que representan al dios Atis (podemos apreciarlo en la primera fotografía), una divinidad de la muerte y la resurrección. Posiblemente, el error de interpretación provenga de estos dos relieves, que en algún momento fueron identificados como Publio y Cneo Cornelio Escipión.

Publio Cornelio Escipión (padre) y Cneo Cornelio Escipión fueron dos personajes de relevancia durante la Segunda Guerra Pública, la contienda que enfrentó a la República Romana y a Cartago en su pugna por el control del Mediterráneo occidental. Ambas potencias estaban destinadas a enfrentarse y, en esta ocasión, el casus belli fue la destrucción de la ciudad de Sagunto, aliada de Roma, por las tropas cartaginesas.
La estrategia romana había sido planificada para combatir en dos frentes y para ello el cónsul Publio Cornelio Escipión sería enviado a Hispania con dos legiones y tropas auxiliares, donde se enfrentaría con las tropas de Aníbal; mientras que el otro cónsul de ese año, Tiberio Sempronio Longo, fue enviado a Silicia para preparar la invasión de Cartago. Pero los planes romanos se vieron truncados cuando Aníbal y sus tropas cruzaron Los Alpes, en una maniobra arriesgada. Aníbal era consciente de la superioridad de la flota romana y de los riesgos de las operaciones navales, aspecto que quedó patente durante la Primera Guerra Púnica (264-241 a. C.) y por ello decidió que llevaría la guerra a Italia invadiéndola desde su capital en Hispania, Cartago Nova. Para la empresa alistó un ejército de grandes proporciones, compuesto por unos 90.000 infantes, 12.000 jinetes y 37 elefantes, esperando además, que se le sumasen elementos galos durante el trayecto.
Las tropas de Aníbal cruzando Los Alpes, una maniobra que desbarató los planes ofensivos de Roma.
Este ejército se fue abriendo camino a través de valles, montañas y ríos, combatiendo contra pueblos hostiles y logrando la alianza de otros, sufriendo innumerables bajas y deserciones, pero logró atravesar los Pirineos y sorprender a los romanos, que tuvieron que cambiar su estrategia. Escipión trató de interceptarlo antes de que Aníbal cruzase el Ródano (un río caudaloso y de más de doscientos metros de ancho), pero el cartaginés se le adelantó y entonces el cónsul decidió regresar a Italia para hacerse cargo de las dos legiones acantonadas en el valle del Po, mientras su hermano Cneo siguió rumbo a Hispania con otras dos legiones. Por otro lado, el cónsul Longo abandonó Sicilia y regresó a Italia, con lo que los planes para la invasión de Cartago quedaron suspendidos.
Escipión se enfrentó a Aníbal en la batalla del río Tesino, que será la primera de una serie de dolorosas derrotas romanas (Tesino, Trasimeno y Cannas). Durante la batalla el cónsul resultó herido y, según Tito Livio, fue su propio hijo Publio Cornelio Escipión que entonces tenía dieciséis años (futuro Escipión el Africano) quien logró ponerlo a salvo mediante una temeraria carga de caballería. Tras estas derrotas a Roma no le quedó otra opción que adoptar una estrategia defensiva en Italia, mientras en Hispania las tropas de Cneo lograban algunas pequeñas victorias.
Una vez recuperado de sus heridas en Tesino, Publio Cornelio Escipión, con el rango de procónsul, toma el mando de las tropas destacadas en Hispania. El objetivo principal de Escipión era fijar a los ejércitos cartagineses allí y evitar que enviasen refuerzos a Aníbal en Italia.
Las tropas romanas lograron impedir el envío de un ejército de refuerzo a Aníbal en 215, derrotando al general Asdrúbal Barca en la batalla de Dertosa (actual Tortosa), con lo que las posiciones romanas al norte del Ebro quedaron reforzadas y les permitió emprender expediciones de saqueo hacia el sur. Al mismo tiempo, las victorias en Hispania suponían un enorme alivio para Roma, que tras las sucesivas derrotas en Italia, sus ejércitos se mantenían a la defensiva mientras Aníbal campaba por toda Italia y amenazaba a la propia Roma.
En este mapa podemos observar los movimientos de romanos y cartagineses durante la Segunda Guerra Púnica, que afectaron a tres escenarios principales: Italia, Hispania y Norte de África.
En 211 los hermanos Escipión deciden lanzar una gran ofensiva hacia el sur, para lo cual cuentan con el apoyo adicional de unos 20.000 guerreros celtíberos, con la que pretenden enfrentarse y destruir a los tres ejércitos cartagineses que operan en la península y que estaban comandados por Asdrúbal Barca, Magón Barca y Asdrúbal Giscón. Los romanos decidieron dividir sus fuerzas y Publio tomó a dos tercios de los legionarios y a las tropas auxiliares itálicas para enfrentarse a Giscón y Magón, mientras que los legionarios restantes y los 20.000 mercenarios celtíberos quedaron bajo el mando de Cneo que los dirigió contra Asdrúbal Barca.
Las tropas de Publio se enfrentaron con los cartagineses en un combate muy reñido, hasta que la caballería númida comenzó a atacar los flancos de la formación romana. Según parece, el cónsul fue alcanzado por una jabalina y cayó de su caballo mortalmente herido, lo que desmoralizó a sus tropas y aceleró la aniquilación del ejército romano.
A Cneo tampoco le marchaban bien las cosas, porque los mercenarios celtíberos le traicionaron y abandonaron a los romanos, cuyas fuerzas quedaron reducidas a unos 10.000 hombres, con los que inició una retirada hasta que fue alcanzado por los tres ejércitos cartagineses y sus tropas fueron exterminadas.
Tras el desastre, desde Roma se envío a Cayo Claudio Nerón con un contingente de unos 12.000 hombres, para que tratase de mantener la línea defensiva del Ebro.
Un año más tarde, Publio Cornelio Escipión (hijo) desembarca en Tarraco al frente de un contingente de 10.000 hombres, agrupa a las fuerzas romanas supervivientes bajo su mando y comienza una ofensiva hacia el sur, conquistando Cartago Nova en 209, tras la cual los pueblos íberos comienzan a pasarse en masa al bando romano. El avance de las tropas romanas ya no se detendrá y en 206, con la toma de Gades, los cartagineses son expulsados definitivamente de Hispania. La guerra en este escenario ha terminado y las siguientes operaciones de importancia serán en el Norte de África y en la misma Cartago.
La batalla de Zama, librada el 19 de octubre del año 202 a. C., en las proximidades de Cartago, supuso la derrota
definitiva de las tropas de Aníbal frente a las legiones de Publio Cornelio Escipión,
y puso fin a la Segunda Guerra Púnica.
Esperamos que el artículo les haya resultado de interés y, si desean profundizar en este contexto, afortunadamente hay mucha bibliografía interesante, nosotros les proponemos los siguientes títulos:

Título: La conquista romana de Hispania.
Autor: Javier Negrete, con ilustraciones de Sandra Delgado.
Editorial: La Esfera de los Libros.
Formato: Tapa dura.
Lugar y año de edición: Madrid, 2018.
Género: Historia.
Páginas: 300
ISBN: 978-84-9164-245-9
PVP: 23,94€



Título: La aventura de los romanos en Hispania.
Autor: Juan Antonio Cebrián.
Editorial: La Esfera de los Libros.
Formato: Tapa dura.
Lugar y año de edición: Madrid, 2017
Género: Historia
Páginas: 264
ISBN: 978-84-9164-105-6
PVP: 21,06€



Título: Los romanos en Hispania.
Autor: Rafael Fontán Barreiro.
Editorial: Edaf.
Formato: Tapa blanda
Lugar y año de edición: Madrid, 2020.
Género: Historia.
Páginas: 256
ISBN: 978-84-414-4020-3
PVP: 17,31€



Título: Breve Historia de Hispania.
Autor: Jorge Pisa Sánchez.
Editorial: Nowtilus.
Formato: Tapa blanda.
Lugar y año de edición: Barcelona, 2009.
Género: Historia.
Páginas: 256
ISBN: 978-84-9763-768-8
PVP: 12,93€



Título: Africanus. El hijo del cónsul (volumen I de la Trilogía Africanus, los otros títulos son Las legiones malditas y La traición de Roma).
Autor: Santiago Posteguillo.
Editorial: Ediciones B.
Formato; Tapa dura (también disponible en bolsillo)
Lugar y año de edición: Barcelona, 2018.
Género: Novela histórica.
Páginas: 720
ISBN: 978-84-666-6400-4
PVP: 22,02€

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Entrevistamos a Jordi Nogués Aymerich

Hoy estamos de enhorabuena porque nace una nueva sección de entrevistas, que viene a completar la que ya realizamos sobre nuestros escritores y escritoras locales y que publicamos el primer sábado de cada mes en la sección “Conoce a…”. Nuestra intención ahora es dar un salto geográfico y acercarte a escritores y escritoras del ámbito nacional e internacional.
Iniciamos esta nueva singladura nada menos que con Jordi Nogués Aymerich, historiador y escritor, natural de Artesa de Segre, en Lleida, donde nació en 1968. Jordi Nogués se inició en el mundo de la literatura de la mano de la saga  de fantasía histórica “Íroas, Hijos de los Dioses”, una serie compuesta por dos entregas: “Tres profecías” (2011) y “Éter” (2012), ambas publicadas por Nowevolution, en las que se relaciona el mito de la Atlántida con la Grecia Arcaica del siglo VIII a.C.
Con "Colosseum", publicada por Edhasa este año 2016, el autor entra de lleno en el terreno de la narrativa histórica, una novela que hemos tenido la oportunidad de leer y que ya hemos recomendado a nuestros lectores por lo mucho que disfrutamos con su lectura.
Actualmente Jordi Nogués reside en la localidad tarraconense de Valls, a unos escasos veinte kilómetros de la histórica Tarraco, así que no es de extrañar su gran pasión y sus profundos conocimientos de la Antigüedad Clásica.
Jordi Nogués durante una firma de ejemplares, con "Colosseum" en primer término (foto cortesía de Jordi Nogués)
Y ya, sin más dilación, vamos con la entrevista:

P- ¿Quién es Jordi Nogués Aymerich?
R- Nací en un pequeño pueblo del Pirineo leridano a finales de la década de los sesenta. Aprendí a leer muy pronto y a los cinco años entendía castellano, catalán y francés con bastante soltura. Rápidamente me sumergí en el mundo de la lectura: novelas juveniles y cómics se convirtieron en compañeros inseparables. Cuando llegó el momento, estudié Historia en la universidad y, después, hice distintos itinerarios con asignaturas de otras carreras: Geografía, Filosofía, Antropología e Historia del Arte. Ello me dio un punto de vista muy particular sobre cada hecho a estudiar pues cada disciplina impone un modo distinto de investigación. Me considero, ante todo, un humanista.

P- ¿De dónde te viene la pasión por escribir?
R- Supongo de la necesidad de contar aquellas historias que nadie ha escrito hasta ahora y que, como lector, buscaba desesperadamente leer. Hasta cumplidos y pasados los cuarenta años jamás pensé que podría escribir más allá de un par de frases. El hecho de convertirme en escritor fue toda una sorpresa para mí.

P- “Colosseum” es una novela histórica, mientras que tus anteriores trabajos “Tres profecías” y “Éter” entran dentro de la fantasía histórica, ¿nos explicas qué diferencias hay entre ambos géneros?   ¿En cuál de ellos se mueve mejor la pluma de Jordi Nogués?
R- Ambos géneros son de ficción, y en ambos la Historia tiene un papel importante en el desarrollo de la novela. Pero mientras que la fantasía histórica te permite ir más allá de lo humano y encontrar un espacio con los dioses y otros caracteres metafísicos, la novela histórica exige un estricto rigor en el entendimiento y desarrollo de los hechos pasados así como un profundo conocimiento de la psique humana en los tiempos pasados.
Buscando un paralelismo muy simplón pero efectivo, afirmaría que la fantasía histórica se corresponde a "la Ilíada" y "la Odisea", mientras que la novela histórica lo haría cualquier obra histórica de Tito Livio, Suetonio o Tácito.
Cuando mostré a los editores mis obras de fantasía histórica muchos de ellos me comentaron que España aún no estaba preparada para un concepto tan novedoso y que tardaría muchos años en hacerlo. En otros países, como Francia o el Reino Unido, por ejemplo, el género tiene una gran aceptación.
En mi caso, me gusta escribir y si es historia, mejor. Y si hay algo de fantasía, mejor aún. "Colosseum", pues, entraría perfectamente en los cánones más impolutos de la novela histórica convencional. 

P- ¿Es la novela histórica el camino para acercar la Historia al público en general?  ¿Crees que goza de buena salud en nuestro país?
R- Sin duda es el mejor camino para que el aficionado a la historia, y también el profesional, se acerque a aspectos que la propia Historia es imposible de describir. Aunque el público también debe tener claro que la verdadera historia está en los manuales al uso de los mejores profesionales. La novela histórica es un buen reflejo del estudio del pasado pero con el tamiz que siempre impone el escritor a sus obras.
La novela histórica goza de buena salud en nuestro país. Aunque la mayoría de editores y libreros están de acuerdo en que hubo un pasado reciente con mayores ventas en el sector, también opinan que España tiene excelentes autores, muy reconocidos internacionalmente, cuya fama trasciende las fronteras por su excelente calidad.

P- ¿De dónde surge la idea de escribir "Colosseum"?
R- Una vez dijo alguien, no sé donde y no sé cuando, que el secreto mejor guardado de un escritor es su fuente de inspiración. En realidad, el mundo que me rodea, y su gente, es mi particular fuente de inspiración.
Con "Colosseum", en particular, la idea se expande por la belleza del propio edificio y por la inexistencia de una novela que abordase su construcción. Además, elaborar una trama que exigiese exponer de un modo fácil, para cualquier tipo de lector, la construcción de un edificio tan complejo como el Anfiteatro Flavio suponía todo un reto; reto que, hasta la fecha, nadie había sido capaz de novelar. Este reto supuso un desafío que alentó, aún más, mis ganas de escribir "Colosseum".

P- ¿Hubo algún personaje que te resultase especialmente difícil de construir?
R- Al principio, todos son muy complicados. Apenas conoces a ninguno y avanzas repleto de dudas y miedos. Es a mediados de cada novela que vas conociéndolos y puedes expresar con mayor seguridad sus temores, miedos y ambiciones. Naturalmente ello siempre me impone una revisión de los primeros capítulos.
El personaje más complicado de expresar, sobre todo por como quería que se desarrollase y por su propia manera de ser, fue Claudia. No voy a exponer aquí qué buscaba en Claudia y cual es su forma de ser, pues mi idea siempre ha sido que sea el propio lector quien investigue, a través de la lectura, cómo es realmente Claudia y cual es la razón de su forma de actuar. Por cuestiones de respeto ante posibles lectores es mejor que sean estos quienes lo descubran.

P- En la Roma de Vespasiano, se aplicó la política de “Pan y Circo”, ¿puedes explicar a nuestros lectores en qué consistía?
R- Panem et circenses es una locución latina que hace referencia a la práctica gubernamental romana de satisfacer a la plebe romana con comida y espectáculos gratuitos con la intención de mantener sus mentes y estómagos ocupados y dejarles sin ganas de participar en  la vida política de la ciudad. Además, se buscaba el favor de la plebe en la sempiterna lucha por el poder entre el Senado y la Cancillería Imperial; por lo que los espectáculos—tanto en el anfiteatro como en el circo— fueron siempre gratuitos.
Vespasiano instauró la Dinastía Flavia y dotó a Roma
de años de estabilidad.
P- ¿Hemos inventado algo después de los romanos?
R- Inventar, lo que se dice inventar, los romanos apenas inventaron nada. Su labor fue impresionante en el sentido de mejorar todo cuanto ya existía y llevar todos esos conocimientos hasta su máximo nivel de desarrollo tecnológico para lo que existía en aquella época. En arquitectura, tal vez podría argumentarse que el opus caementicium —el cemento— fue un invento romano. Al igual que la cúpula o el arco, todos ellos tuvieron antecedentes históricos pero fue la cultura romana la que los elevó a su máxima expresión de calidad.
Hoy día la tecnología está presente en todos y cada uno de los rincones de la sociedad del siglo XXI. Aunque más que inventar, tal vez sería más oportuno volver a leer las obras de los pensadores de la época Clásica y hacernos algunas preguntas sobre si vivimos en la sociedad que realmente queremos. Pues más allá de los inventos, es el propio ser humano el que debe buscarse a sí mismo.

P- ¿Hay algún personaje en el que podamos ver reflejada la personalidad de Jordi Nogués?
R- Sí, Claudia es un personaje con el que me siento muy identificado. Más allá del hecho de ser yo hombre y ella mujer, su forma de ser y de pensar —e incluso de actuar en algún aspecto—, está muy relacionada con la mía.
Aunque, eso también es cierto, que todos los personajes siempre llevan impresa algo de la esencia del escritor.

P- ¿Sabremos alguna vez con certeza quién fue el constructor del Anfiteatro Flavio (Coliseo)?
R- Con certeza, no. E incluso diría más: si no aparece algún documento que lo demuestre con toda claridad, es imposible saber el nombre de quien fue realmente el cerebro que ideó el Anfiteatro Flavio.
Sólo a través de un buen estudio en el que se aglutinen materias como Arquitectura, Historia del arte, Filosofía, Historia e incluso Geografía es posible hacer un retrato robot de cómo pudo haber sido. En mi caso, ese fue el trabajo realizado hasta dar con Calícrates y su forma de ver y entender la arquitectura.
El Coliseo hoy, impresionante y monumental, testigo de un tiempo pasado.
P- Nos gustaría comentar contigo un pequeño pasaje de "Colosseum":
<<-…como el lecho es arenoso y no hay roca madre, ha sido imprescindible hacerlo así. –Era Calícrates quien hablaba, respondiendo a una pregunta de Vespasiano.
-Pero cuarenta y cuatro pies de cimentación… -protestó el Princeps.
- Ten en cuenta que el edificio se elevará más allá de los ciento sesenta y dos pies desde el nivel del suelo. Druso también opina como yo.
El aludido dio su opinión.
-Menos de treinta y cinco pies para tanta carga hubiera supuesto un riesgo. De haber encontrado roca madre, veinte pies hubieran sido suficientes. Pero no con un lecho tan inestable como éste. >>
Uno de los aspectos que más nos sorprendió de "Colosseum" fue la soltura con que describes las técnicas constructivas de la antigua Roma, ¿emprendiste un arduo trabajo de investigación en ingeniería y arquitectura?
R- En la universidad estudié varias asignaturas con la arquitectura romana de fondo. Además, por cuestiones laborales estuve colaborando en el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona en diversos proyectos sobre arquitectura romana. Por lo que la arquitectura romana es una materia que no me es desconocida en absoluto.
De hecho, las investigaciones sobre este concepto —arquitectura de Roma— son muy abundantes y de gran calidad; sobre todo en nuestro país, con excelentes profesionales sobre la materia debido, en parte, al inmenso patrimonio que nos legaron nuestros antepasados latinos.
La gran dificultad sobre el tema del Anfiteatro Flavio reside en cómo se construyó el edificio, más que en los recursos arquitectónicos usados. En este caso he podido estudiar los trabajos de los tres grandes maestros sobre la construcción del Anfiteatro Flavio: Von Gerkan, Giuseppe Cozzo y Rabun Taylor.
Además, hice un estudio de más de treinta teatros y anfiteatros diseminados por todo el espectro mediterráneo con el objetivo de hallar líneas arquitectónicas distintivas en función de la influencia cultural propia de cada zona.
Todo ello me llevó unos quince meses de investigación a jornada completa —entre ocho y diez horas diarias, seis días a la semana—. Con estos argumentos puede entenderse perfectamente la dificultad para escribir una novela como "Colosseum": exige una gran generosidad por parte del escritor —en tiempo y esfuerzo— y un gran rigor en cuanto a sus líneas argumentales sobre  arquitectura.

P- Comienzas la novela con una conocida cita de Beda el Venerable (672-735):
<<Mientras el Coloso se mantenga en pié, Roma se mantendrá en pié; cuando caiga el Coloso, Roma caerá; cuando Roma caiga, caerá el mundo. >>
¿Ha caído ya el Coloso?, ¿Y Roma?, ¿Y el mundo?
R- Sí, el Coloso de Nerón —al que hace referencia Beda el Venerable— cayó hace mucho tiempo atrás. Y tal vez, con él, la Roma y el mundo que conocieron los contemporáneos de Beda el Venerable.

P- ¿Cómo es esto de abrirse camino en el mundo de la literatura?
R- No es un camino nada fácil. Incluso tildaría de difícil. Y no por el hecho de escribir en sí —una labor complicada y que exige gran disciplina mental—, si no por poder publicar. Esta última sí que es una tarea titánica, y más en este país con la mayoría de editoriales buscando el fácil y mediático recurso económico.
Hay que estar dispuesto a recibir muchas negativas. A tener claro que es un oficio que exige muchas horas de trabajo y, tal vez, a cambio de nada. Y, también, que la flexibilidad y la mejora constante han de ser los principales ejes de todo escritor.
Una de las claves es poder contar con un buen agente literario. Su asesoramiento y los contactos editoriales de estos profesionales son imprescindibles, a mi modo de ver, para abrirse camino en el mundo de la literatura.

P- ¿Qué libro recuerdas con especial emoción?
R- Dos libros:
-          El Club de los Poetas Muertos, de Nancy H. Kleinbaum. La leí a principios de los noventa, en plena juventud, y me impactó de manera soberbia.
-          El juego de Ender, de Orson Scott Card. Una novela de ciencia ficción que aún hoy —a pesar de la película— la tildo de maravillosa.

P- Un escritor, ¿nace o se hace?
R- Para ser escritor, al igual que sucede con otros oficios,  es necesario dominar varias disciplinas. Cada ser humano nace con un talento en particular —en ocasiones incluso con más de uno— que algunos desarrollan y otros no; oído musical, capacidad cromática para la pintura, y un larguísimo etcétera. Así, para ser escritor es necesario disponer de alguna de las disciplinas del oficio y aprender otras. Algunos escritores nacen con un exquisito gusto literario, otros con una fuerte imaginación, los hay que disponen de una gran capacidad para la observación de la psique humana, y así, también, un largo etcétera.
La pregunta la respondería de la siguiente manera: el escritor nace con algún talento en particular sobre la escritura y se convierte en oficio cuando se trabaja con criterio y voluntad para aprender aquellos que no se dominan.

P- ¿Qué vida de personaje literario te gustaría vivir?
R- Ahora llevo la vida que siempre he deseado: ser escritor me llena de tal modo que puedo ser cualquier personaje que desee y hacer, dentro de la trama novelesca, aquello que se me antoje sin los límites que impone el hecho de ser un ser humano de carne y hueso.
Aunque más que personajes literarios, me gustaría haber sido algún personaje histórico. Sócrates, Julio César o Cristóbal Colón, por poner tres ejemplos, son vidas que me gustaría haber vivido.
Julio César, uno de los personajes más admirados por Jordi Nogués, en la popular pintura de Lionel Royer que
representa la rendición de Vercingétorix y que se puede contemplar en el Museo Crozatier.

P- ¿Qué consejos darías a todas las personas que desean convertirse en escritores?
R- No soy muy ávido en dar consejos, cada persona es distinta y sufre de manera particular sobre aquello que no conoce.
En mi caso particular, diré que tener la mente abierta y la voluntad de mejora constante han sido mis banderas desde que me di cuenta que podía escribir más allá de un simple párrafo con algo de coherencia.

P- ¿Nos puedes adelantar algo sobre tu próximo proyecto literario?
R- Tengo una decena de  frentes abiertos que necesitan de algo más de tiempo y maduración para convertirse en un libro físico. Manuscritos acabados en manos de editores, ediciones en otros idiomas de obras ya publicadas, guiones de obras acordadas con editores y a punto para ser escritas. Y también la salida al mundo editorial en un género totalmente nuevo para mí; algo que aún no puedo hablar pero que en los próximos meses seguramente quedará resuelto. 
Acabo de terminar mi onceavo manuscrito, en cinco años, y tres de ellos han sido publicados y se han convertido en novelas. Por lo que me es difícil saber con exactitud cuál de ellos va a convertirse en mi siguiente libro publicado. El ritmo de las editoriales sigue una velocidad muy distinta al de un escritor.
Valls, en Tarragona, la hermosa localidad donde reside Jordi Nogués.
P- Nos gustaría pedirte que recomendases un libro a nuestros lectores…
R- A los entusiastas del mundo romano clásico les recomendaría la lectura de "Un día en la Antigua Roma", de Alberto Angela. Refleja muy bien la vida de la cultura romana imperial a través de un recorrido durante veinticuatro horas por las calles de la propia ciudad.

Trasladamos a Jordi Nogués dos cuestiones que nos hacen llegar sus lectores:

P- Amalia Cabrera -¿Cuál es la lección más importante que ha aprendido Jordi Nogués de la Historia?
R- El concepto de los distintos puntos de vista. Acostumbrados a una sociedad, la del siglo XXI, que nos conduce a opinar a casi todos del mismo modo sin la voluntad de respetar opiniones distintas, poder observar los problemas desde puntos de vista totalmente opuestos a los nuestros nos otorga una riqueza humana que nos conduce al respeto por la diferencia, y a buscar mayor profundidad para comprender a nuestros semejantes.

P- Iván de la Cruz -Si comparamos el Coliseo con alguno de los grandes estadios de la actualidad, ¿hay más diferencias o semejanzas?
R- El diseño que condujo a construir los grandes teatros y anfiteatros de la antigüedad, el Anfiteatro Flavio entre otros, sentó las bases de los modernos estadios deportivos. A pesar de que en el siglo I d.C. el Coliseo disponía de excelentes comodidades para los espectadores —asientos de mármol, agua corriente hasta el tercer nivel, letrinas, excelentes sistemas de entrada y salida de espectadores— hoy en día estos conceptos han sido mejorados gracias a los grandes estudios sobre ingeniería y arquitectura. En mi opinión, el concepto es el mismo pero con las funcionalidades absolutamente mejoradas.
A favor de los romanos, cabe comentar la solidez de sus edificaciones debido a los materiales usados —sobre todo piedra— mucho más resistentes en el tiempo que los de hoy día.

Ficha de la novela:
Título: Colosseum.
Autor: Jordi Nogués Aymerich.
Género: Novela histórica.
Editorial: Edhasa.
Lugar y año de edición: Barcelona, 2016.
Formato: Tapa dura.
Páginas: 573
ISBN: 978-84-350-6288-6
PVP: 21,15€


Queremos agradecer a Jordi Nogués su cercanía, amabilidad y buena predisposición, nos lo ha puesto muy fácil. Gracias por compartir con nosotros sus amplios conocimientos en Historia Antigua y por sus buenos consejos literarios, esperamos que los lectores encuentren interesante la entrevista y que disfruten con ella tanto como nosotros. Y a ellos, a los lectores, les recomendamos su novela "Colosseum", una obra ideal  para los amantes de la historia, de las aventuras y de la arquitectura y la ingeniería. Un riguroso trabajo sobre una de las construcciones más importantes de todos los tiempos, un edificio que no deja indiferente a nadie, ya sea por su belleza arquitectónica, por su supervivencia a través de los siglos o por los terribles espectáculos que se desarrollaron en su interior.
Te esperamos el próximo mes con una nueva entrevista, muy posiblemente con la escritora sueca Camilla Läckberg, la popular escritora de novela negra, creadora de la exitosa serie "Los crímenes de Fjälbacka".

Hasta entonces, ¡felices lecturas!