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| Libro viejo versus libro nuevo |
Todos los libros pueden tener una segunda vida si nos lo proponemos; incluso una cuarta, o quinta, como la destartalada pero preciosa edición de 1936 de Ana Karenina (León Tolstói) que aparece en la fotografía. Sin embargo, la carretilla que con más ilusión que criterio adquirimos para cargar y trasladar los libros de segunda mano que estamos colocando en la sala especialmente dedicada a ellos, ¡no llegó a superar la niñez!, o veinticuatro horas contaditas de reloj. Dicho esto, "la cultura pesa", y demasiado. Deslomados y untados en sudor, conseguimos ir a casa de Alejandro (el que nos vendió los libros), cargar a peso siete u ocho fatigosas cajas de libros desde un quinto piso, meterlas en un coche cuya puerta del maletero, y misteriosamente, hoy no se desplomaba sobre nuestras cabezas (aunque acostumbra a hacerlo), dar dos viajes a El Libro en Blanco, y luego subir una planta para dejarlos en su lugar definitivo, la sala "La segunda vida de los libros".
