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viernes, 11 de diciembre de 2020

Culturamanía y El Libro en Blanco les recomiendan: "La enfermedad de escribir", de Charles Bukowski.

Esta semana Culturamanía y El Libro en Blanco les recomendamos: "La enfermedad de escribir", de Charles Bukowski, una selección de correspondencia inédita que nos muestra la esencia de este escritor tan particular.
Bukowski reflexiona sobre la escritura y sobre sus maestros literarios y experiencias vitales. Abel Debritto, estudioso del escritor, ha rastreado su correspondencia inédita y ha seleccionado las cartas en las que aborda el tema de su oficio y su arte.
Las hay a editores de revistas, a su editor, John Martin, a escritores como Henry Miller, Lawrence Ferlinghetti o Hilda Doolittle, a críticos y amigos. En ellas reflexiona con agudeza sobre el proceso de escritura y nos permite adentrarnos en las entrañas del negocio editorial. Leerlas plantea un estimulante recorrido autobiográfico que nos descubre a un Bukowski más matizado, más allá del arquetipo; a un autor volcado de forma obsesiva con la escritura, con un sólido bagaje de lecturas y una visión muy clara de sus planteamientos, que le lleva a quejarse de algunos intentos editoriales de domesticar su estilo áspero y directo.
El libro, que arranca en 1945 y se cierra en 1993, pocos meses antes de su muerte, es un jugoso compendio de estética bukowskiana, con su característica vehemencia y actitud take no prisioners: lanza pullas feroces contra los beats (Ginsberg y Burroughs), los poetas del Black Mountain College, Hemingway o el mismísimo Shakespeare, pero también expresa su admiración por Dostoievski, Hamsun, Céline, Fante o Sherwood Anderson.
El resultado: un volumen rebosante de opiniones contundentes y sagaces reflexiones literarias, imprescindibles para fans de Bukowski y para cualquiera interesado en el proceso creativo de un escritor.

Compartimos un pequeño fragmento del libro:
<<A Harold Norse. 12 de mayo de 1964.
(...) Si, tienes razón: fracasar es una ventaja, y me refiero a no tener que estar tenso con una tía en la cama o el poema o la estatua de cera de Himmler. Es mejor estar tranqui, currártelo a tu manera, libre, y fracasar cuantas veces quieras. Si saltas 5 metros con pértiga te exigirán 5,5 metros la próximas vez y es muy posible que te acabes rompiendo una pierna. A las masas hay que hacerles tanto caso como a un río rebosante de vómito. En cuanto tires a las masas a la papelera, que es donde deberían estar, tendrás una buena oportunidad para saltar con libertad, sin que te juzguen. No me refiero a la Cultura de la Presuntuosidad que practican muchos ricos y faquires y electricistas y cronistas deportivos porque se creen con PODER. Dependen de las masas como las hojas que cuelgan de la rama de un árbol. Me refiero a la dependencia que te permite actuar con margen porque necesitas un beso en la mejilla de la vecina anciana, no necesitas elogios ni dar charlas para la Sociedad Armenia de escritores de Pasadena. Que les den. Más papel, más cerveza, más suerte, ir bien de vientre un buen polvo de vez en cuando y que haga sol, ¿Quién necesita nada más? El alquiler, claro. Ya no sé de lo que estaba hablando, ése es el peligro de hablar. Te pones a largar y a largar y a largar y al cabo de un rato ya no sabes ni lo que dices..., al menos yo..., por eso me siento mucho mejor cuando estoy callado.>>

Charles Bukowski nació 1920 en Andernacht, Alemania y tres años más tarde su familia se trasladó a Estados Unidos huyendo de la caótica situación que se vivía en su país natal en aquellos terribles años de la posguerra. La familia Bukowski se estableció primero en Baltimore y luego en Los Ángeles. Dos aspectos marcan la infancia del futuro escritor: por un lado la mala relación con su padre y, por otro, el desarrollo de un acné extremo, ambos factores condicionan toda su obra y su vida.
Su éxito como escritor será tardío, puesto que no se dedica profesionalmente a la escritura hasta casi la cincuentena, cuando se topa con John Martin, de Black Sparrow Press, quien lo financia con 100 dólares mensuales de por vida. Su legado bibliográfico lo componen más de mil poemas, relatos y novelas.
De entre su amplia obra destacamos: "Cartero" (1971), "Mujeres" (1978), "La senda del perdedor" (1982), "El capitán salió a comer y los marineros tomaron en barco" (1986) y "Las campanas no doblan por nadie".
Charles Bukowski falleció en Los Ángeles el 9 de marzo de 1994.

Ficha del libro: 
Título: La enfermedad de escribir.
Autor: Charles Bukowski.
Editorial: Anagrama.
Formato: Tapa blanda.
Género: Ensayo literario / Autobiografía.
Páginas: 240
ISBN: 978-84-339-8081-6
PVP: 19,13€



Esperamos que la recomendación les resulte de interés.

sábado, 11 de mayo de 2019

Culturamanía y El Libro en Blanco les recomiendan: "Las campanas no doblan por nadie", de Charles Bukowski.

Esta semana Culturamanía y El Libro en Blanco les recomendamos "Las campanas no doblan por nadie", de Charles Bukowski, un libro que nos pene de frente a frente con el Bukowski más salvaje para mostrarnos la cara B del sueño americano.
"Las campanas no doblan por nadie", una buena oportunidad para disfrutar del mejor Bukowski.

Hank ayuda a un viejo amigo alcohólico a largarse de un hospital; el empleado de un sex shop cuenta anécdotas estrambóticas protagonizadas por algunos clientes, como aquel que debido a sus problemas respiratorios pide que le hinchen una muñeca; una pareja discute durante una noche de insomnio una enmienda sobre la inmoralidad que va a aprobar el Supremo; un solitario masturbador sueña con que aparezca la mujer de su vida; un tipo es secuestrado por tres mujeres; una chica acude a una entrevista de trabajo en la que le hacen preguntas sobre prácticas sexuales extremas...
Con un título que lanza un guiño a Hemingway, este volumen reúne textos de Bukowski aparecidos en periódicos y revistas, además de algún inédito. El material aquí reunido, que aparece por primera vez en formato libro, puede dividirse en tres grandes bloques: un puñado de textos primerizos (siendo el más antiguo de 1948) en los que el autor busca su voz y que permiten ver su proceso de construcción como escritor; una serie de relatos breves y viñetas de la vida cotidiana publicados entre fines de los sesenta y mediados de los setenta, y por último algunos cuentos escritos entre finales de los setenta y mediados de los ochenta.
La calidad del material aquí reunido convierte a "Las campanas no doblan por nadie" en mucho más que un mero recopilatorio de rarezas, porque en estos textos aparecen con todo su esplendor los zarpazos, los exabruptos y el tono contundente del mejor Bukowski, de aquél que no deja a nadie indiferente. Son piezas bañadas en sexo y alcohol, escritas a pié de calle, con la afilada pluma del cronista más visceral del otro lado del sueño americano.
A modo de guinda, el libro incluye algunos de sus dibujos, siempre feroces y procaces.

Charles Bukowski nació 1920 en Andernacht, Alemania y tres años más tarde su familia se trasladó a Estados Unidos huyendo de la caótica situación que se vivía en su país natal en aquellos terribles años de la posguerra. La familia Bukowski se estableció primero en Baltimore y luego en Los Ángeles. Dos aspectos marcan la infancia del futuro escritor: por un lado la mala relación con su padre y, por otro, el desarrollo de un acné extremo, ambos factores condicionan toda su obra y su vida.
Su éxito como escritor será tardío, puesto que no se dedica profesionalmente a la escritura hasta casi la cincuentena, cuando se topa con John Martin, de Black Sparrow Press, quien lo financia con 100 dólares mensuales de por vida. Su legado bibliográfico lo componen más de mil poemas, relatos y novelas.
De entre su amplia obra destacamos: "Cartero" (1971), "Mujeres" (1978), "La senda del perdedor" (1982), "El capitán salió a comer y los marineros tomaron en barco" (1986) y "Las campanas no doblan por nadie", el libro que hoy les recomendamos, publicado en 2015 por City Light Books y en nuestro país por Anagrama en 2019. 
Charles Bukowski falleció en Los Ángeles el 9 de marzo de 1994.


Ficha del libro:
Título: Las campanas no doblan por nadie.
Autor: Charles Bukowski.
Editorial: Anagrama.
Formato: Tapa blanda.
Lugar y año de edición: Barcelona, 2019.
Género: Relatos.
Páginas: 394
ISBN: 978-84-339-8032-8
PVP: 20,10€


Pueden leer la recomendación en web de Culturamanía:
https://culturamania.com/el-libro-de-la-semana-recomendado-por-el-libro-en-blanco-y-culturamania-es-las-campanas-no-doblan-por-nadie-de-charles-bukowski

miércoles, 7 de octubre de 2015

Recordando a Charles Bukowski

Para hoy miércoles hemos querido recordar la figura del escritor Charles Bukowski (Andernach, Alemania 1920 - Los Ángeles 1994), les proponemos los siguientes fragmentos de su obra:

"La droguería de la esquina no quedaba lejos. Había una vieja y un viejo detrás del mostrador. Se acercó la vieja.
- No -dije-, quiero hablar con él.
- Oh -dijo ella.
El viejo se acercó. Era el droguero. Parecía muy pulcro.
- Soy víctima de una plaga -le dije.
- ¿Qué?
- Verá. ¿Tiene algo para las...
- ¿Para qué?
- ¿Tiene algo para las ladillas?
El viejo me miró con disgusto.
- Espere aquí -dijo.
Sacó algo del final del mostrador después de rebuscar por debajo. Volvió y manteniéndose lo más alejado posible me entregó una cajita de cartón verde y negra. La acepté con humildad. Le entregué un billete de 5 dólares. Me devolvió el cambio estirando el brazo lo más posible. La vieja se había retirado por un rincón de la droguería. Me sentía como un leproso.
- Espere -le dije al viejo.
- ¿Qué ocurre ahora?
- Quiero unos condones".

Fragmento de Factotum.

Bukowski, éxito y fracaso.
225 días bajo la hierba
y sabes más que yo.
Hace mucho que te has quedado sin sangre, 
eres leña seca en una cesta.
¿Es así como son las cosas?
En esta habitación
las horas del amor
aún hacen sombras.
Cuando te fuiste
te llevaste casi
todo.
Me arrodillo por las noches
ante tigres
que no me dejan tranquilo.
Lo que fuiste
no se repetirá.
Los tigres me han encontrado
y no me importa.

Para Jane

Algunas de sus obras en El Libro en Blanco.

No es frecuente verlos
porque donde hay multitud
no están
ellos.

Esos tipos raros no son
muchos, 
pero de ellos
provienen
los pocos
cuadros buenos
las pocas
sinfonías buenas
los pocos
libros buenos
y otras obras.

Y de los 
mejores tipos
raros
tal vez
nada.

Ellos son
sus propios
cuadros
sus propios
libros
su propia
música
su propia
obra.

A veces me parece 
verlos;
por ejemplo
cierto
viejo
sentado en
cierto banco
de un cierto
modo

o
un rostro fugaz
en un automóvil
que pasa
en dirección
contraria

o
cierto movimiento
de manos
del chico o la chica
del supermercado
mientras meten
la compra
en las bolsas.

A veces
es incluso alguien
con el que has
estado viviendo
un 
tiempo:
notas
una
mirada
de rápida iluminación
que nunca
le habías visto
antes.

A veces´
sólo notarás
su
existencia
repentinamente
en un 
vívido
recuerdo
algunos meses
algunos años
después de que se hayan
ido.

Recuerdo 
a uno:
tenía unos
20 años
iba borracho a
las 10 de la mañana
se miraba en 
un espejo
resquebrajado
de Nueva Orleans.

Un rostro soñador
contra los
muros
del mundo.
¿Qué 
ha sido
de mí?

Los más raros.


Los hospitales y las cárceles 
es lo peor.
Los manicomios
es lo peor.
Los áticos
es lo peor.
Los hoteluchos ruidosos
es lo peor.
Los recitales de poesía
los conciertos de rock
a beneficio de minusválidos
es lo peor.
Los funerales
las bodas
es lo peor.
Los desfiles
las pistas de patinaje
las orgías sexuales
es lo peor.
La medianoche
las 3 de la madrugada
las 5.45 de la tarde
es lo peor.

Crear el cielo
los pelotones de ejecución
eso es lo mejor.
Pensar en La India
mirar los puestos de palomitas
ver al toro coger al matador
eso es lo mejor.

Las bombillas en cajas
un viejo perro escarbando
los cacahuetes en una bolsa de papel
eso es lo mejor.

Pulverizar cucarachas
un par de calcetines limpios
el valor natural que vence al talento natural
eso es lo mejor.

De pie frente a los pelotones de ejecución
echar migas a las gaviotas
cortar tomate en rodajas
eso es lo mejor.

Alfombras con quemaduras de cigarrillos
grietas en las aceras
camareras todavía sensatas
eso es lo mejor.

Mis manos muertas
mi corazón muerto
silencio
adagio de rocas
el mundo en llamas
eso es lo mejor
para mí.

Lo mejor y lo peor


Esperamos que hayan disfrutado con los fragmentos que hemos seleccionado.
¡Hasta el miércoles que viene con otro protagonista!