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martes, 28 de marzo de 2017

Entrevista a Felipe Ortín, por Francisco González Sánchez.

Con cierta frecuencia, realizamos entrevistas a escritores y escritoras que luego compartimos en nuestras redes sociales, es una actividad con la que disfrutamos un montón, porque nos permite acercarnos a ellos y conocerlos mejor. En esta ocasión compartimos con ustedes una entrevista realizada en El Libro en Blanco al escritor Felipe Ortín, pero una entrevista que no realizamos nosotros, sino Francisco González Sánchez y que, muy amablemente, nos ha permitido que compartamos. Esperamos que disfruten de ella tanto como nosotros.


UN CAFÉ CON FELIPE ORTÍN GONZÁLEZ, AUTOR DE "IDUS DE JULIO"
Conocí a Felipe Ortín, en  la librería-café El Libro en Blanco de Santa Cruz de Tenerife, y decidí comprarle su "Novela", porque me gusta ayudar y animar a los que empiezan, pero con la intención de ponerla en mi "lista de espera", como otras muchas novelas, que tal vez nunca llegue a leer, porque  "la vida no me da para más". Después de leer la dedicatoria que me hizo, "...con cariño de un escribidor novato para que se divierta un rato" y saber que había sido alumno del Colegio de Primaria Fernando III el Santo (donde fui profesor unos años, aunque Felipe tuvo la suerte de que yo no le diera clase) y del Instituto San Hermenegildo, ambos de La Cuesta y a cuyos alumnos recuerdo con muchísimo cariño. Le eché un vistazo y le vi una persona sería, humilde y con una sonrisa acogedora. Entonces me dije, "Este tipo lo que tiene de tonto le queda bien", por lo que decidí darle una primera pasada a su libro, y después una segunda lectura a fondo, como si estuviera corrigiendo un examen, pero lo que conseguí fue reír, reír y reír..., hasta llegar a la carcajada. Hay que ser muy inteligente y serio para hacer reír. Hoy, "más difícil todavía", como en el circo.
El señor Ortín, me hizo recordar a mis autores más releídos, con los que guarda un cierto paralelismo: Wenceslao Fernández Flores, Enrique Jardiel Poncela y Miguel Mihura, a pesar del paso del tiempo. Por todo esto y por mucho más he decidido invitarle a un café para charlar.
P. ¿Tienes algún antecedente literario en la familia?  ¿Tenías muchos libros en casa de pequeño?
R. Que yo sepa, ninguno, aunque a mi padre le gustaba escribir poemas y pequeñas historias. También llegó a colaborar en algún periódico y hasta hizo una pequeña edición de un libro donde recogía sus escritos al que tituló: “Escritos en voz baja”. También en casa siempre contamos con estanterías repletas de libros, tanto enciclopedias como colecciones de novelas. Aunque lo que realmente devoraba yo eran los Mortadelos y Filemón que podía arramblar de cualquier kiosko o colega…, así me quedé, medio pirado pero, eso sí, con sentido del humor.
P.  ¿Eran tus padres lectores? ¿De qué manera influyeron en tu afición a la lectura y escritura?
R. Como buen hijo de mi época, mis padres se pegaban unas palizas a currar para sacarnos adelante y darnos la mejor educación posible, así que no tenían mucho tiempo para leer. Aún así, en los ratos en los que no les montábamos el cirio padre entre mis hermanos y yo, era cuando podían leían. A fecha de hoy, ahora que ya los hemos dejado tranquilos, ellos leen bastante. Supongo que de alguna manera, mi afición a la lectura proviene de las tongas de libros que tuvimos siempre por casa. Lo de la escritura debió ser ciencia infusa porque hasta hace poco nunca me dio por molestar a nadie con mis escritos…, hasta que llegó Idus de Julio, para suerte o desgracia de la Humanidad.
Felipe Ortín junto a Francisco González y María del Carmen Montoro.
P.  De tu época en el Complejo Escolar Militar de La Cuesta,  ¿influyó en tu afición a la Literatura algún profesor?, porque a pesar de tus años se nota que has leído "algo".
R. Pues creo que no porque siempre fui un poco Sheldon (como el de Big Bang Theory) y se me daban las matemáticas y la física, aparte de recibir mi ración correspondiente de collejas en el cole por empollón. Pero sí que recuerdo con cariño a mi profesora de Literatura de 2º de BUP, Montse. Un pedazo de pan. Nunca hacía los deberes y siempre me ponía sobresaliente. Siempre le tuve cariño a aquella profesora pero no creo que influyera en mi amor por la literatura…, aunque lo mío es más bien LiteraBurra.
P. ¿Tus autores o libros  favoritos de niño y joven? ¿Alguno te ha marcado de manera singular?
R. De niño leí mucho a Stephen King y a Enid Blyton y sus “Cinco” (los devoraba). Pero si hubo uno que me encantó especialmente fue Enrique Jardiel Poncela. Me reía con él y aún conservo un ejemplar de “La Tournée de Dios”, cosa fina, oiga. Aunque como le he dicho antes, quién realmente me ha marcado literariamente ha sido Francisco Ibáñez con su incomparable Mortadelo…, eso sí es literatura de la “güena”.
P. Ingeniero de Telecomunicaciones -"comunicación"- carrera nada fácil, ¿Por qué ingeniero? Apartado de la literatura, o ¿la hiciste compatible con ella, como hobby o algo así? -conozco otro ingeniero de esta especialidad, excelente comunicador, periodista y escritor, Luis del Pino, aunque le falta la "chispa" que a ti te sobra-.
R. Pues como he dicho antes, se me daban las mates y la física, así que supongo que hice Teleco porque me atraían esas cosas. También, por supuesto, me atraían las mujeres, pero eso sí que se me daba fatal…, ¡planté un soberano huerto de calabazas! Y lo de escribir vino muchos años después, cuando ya estaba trabajando. No conozco a Luis del Pino pero si usted dice que le falta “chispa” es que debe ser que yo he trabajado de Ingeniero Industrial más que de Teleco y a base de llevarme calambrazos al meterme en los cuadros eléctricos creo que me sobra electricidad estática…, y me falta algo de cordura.
P. ¿Cuándo, cómo y por qué decides lanzarte a esta valiente aventura de escribir una novela?  
R. Disculpe que sea soez pero el motivo básico fue porque se me hincharon los "huevos". Sí, me harté de una vida rutinaria y quería realizarme. Años buscando algo que me llenara hasta que un buen día escribí una historieta en que contaba mis desgracias a unos colegas. Se desternillaban de la risa. Así que repetí y se volvieron a tronchar. Escribí varias más con idéntico resultado, así que decidí que me gustaba escribir y podía alegrarle la vida a otros. Y me lancé con Idus de Julio y creo que he conseguido el objetivo: realizarme y hacer FELIPIces a otros. Porque, como decía Cantinflas: “El primer deber de todo ser humanos es ser feliz; el segundo, hacer felices a los demás”.
Felipe Ortín firmando ejemplares de Idus de Julio en El Libro en Blanco durante la pasada Navidad.
P. Como primera novela,  "Idus de Julio" ¿cuánto tiene de la biografía de "Felipe Ortín"? ¿Tal vez de algún amigo u otra persona conocida?
R. Aunque es una historia ficticia, por supuesto que tiene partes autobiográficas. Especialmente la sensación de ir por la vida sobre raíles sin ilusiones, cosa que le ocurre al personaje…, y a muchas personas en la actualidad. Hasta cierto punto me da pena cómo nuestras ilusiones de niños se diluyen con la “adultez”. Creo que si no perdiéramos a nuestro niño interior, el mundo iría mejor… (Felipito, estate quieto, no ves que estoy hablando con este señor..., y deja de sacarte petróleo de la nariz).
P. A pesar de que tratas de explicarlo de manera mágico-surrealista, a mi modo de ver,  ¿Cómo se te ocurrió el título?
R. Pues los escritores siempre le echamos la culpa de estas cosas a un personaje ficticio al que llamamos Musa. Pues que sepa que ese personaje existe de verdad. A mí se me apareció durmiendo y el título me vino soñando. Esto es tan cierto como que me llamo Felipe…, creo.
P. ¿Cómo titularás la próxima?, porque pienso que te dedicarás de lleno a escribir, o ¿sólo los fines de semana y a ratos libres?
R. Pues el título de la próxima ya lo tengo pero es "topsss-secressst". Esto es como Santo Tomás, hasta que no lo vea no lo creo. Es decir, cuando finalmente la tenga acabada, la bautizaré pero por ahora está algo verde. Y en cuanto a escribir, estoy empeñado en vivir del cuento (es decir, honradamente de mis cuentos no como otros que viven de nuestras cuentas…). Y la intención es poder vivir de esto pero la competencia, el mercado y la crisis lo dificultan mucho. Por ahora intentaré compaginar mi actividad con el trabajo diario porque tengo fe en mí mismo ya que el día que pierda la Fe en mi mismo, dejaré de llamarme Felipe y pasaré a ser, simplemente, un "Lipe" cualquiera.
P. Últimamente, ¿qué autores o libros han influido o influyen más en ti?
R. La verdad es que pocos pero porque leo poco. Cuando te dedicas a escribir no puedes leer más que lo que te interesa para documentarte y no te deja mucho tiempo para más. Además, soy más de ensayo que de novela, con lo que mis referencias literarias actuales están bastante desfasadas. Sí, lo reconozco, soy un as…, un asno quiero decir.
P. ¿Con quien te quedarías: Carlos Ruiz Zafón, Arturo Pérez-Reverte, Vargas Llosa o Javier Marías? ¿Tal vez,  una escritora?
R. Me encantó La Sombra del Viento de Zafón; de Pérez-Reverte he leído alguna historia de Alatriste, aunque el libro que más me gustó de él fue Territorio Comanche. De Vargas Llosa no he leído nada (disculpe usted mi "burrez") y de Javier Marías leo a veces su columna en la revista de El País. Me parece un tipo formidable con una forma de pensar con la que coincido bastante. En cuanto a escritoras, la gran Agatha Crhistie o Enid Blyton, que me hechizaba con sus Cinco.
P. ¿Qué opinión te merece el "mundo" que nos ha tocado vivir y que tu parodias con esa fina y simpática ironía que te caracteriza?
R. Lo fácil sería decir que el mundo actual es una... y está loco pero eso lo viene diciendo la Humanidad desde el origen de los tiempos. Ya un anónimo caldeo por allá en los tiempos de Matusalem decía: “Nuestra juventud es decadente e indisciplinada, los hijos no escuchan ya los consejos de los mayores. El fin de los tiempos está próximo.” Sinceramente, la tele y los medios nos venden cientos de miles de desgracias diarias pero porque el ser humanos es miedica por naturaleza. El miedo es una gran herramienta de control de masas y asustar a la peña permite controlarla. Sí, es cierto, el mundo está loco pero debemos recordar que, aunque no se vea, hay más locura de la buena que de la mala… De hecho, yo estoy pirado y aún no sé cómo he conseguido engañarle para que me entreviste…
Pregunta trece (mi número favorito) ¿Cuáles son tus hobbies favoritos, aparte de la lectura, la escritura y la ingeniería? Y, para terminar: ¿un libro? -no vale Idus de julio, ¿una canción?, y ¿una película?
R. Mi hobby principal durante muchos años fue ser portero de fútbol. ¡Me encantaba! Podía ser el héroe del equipo o el villano al mismo tiempo. Podía volar como Superman para intentar atrapar una pelota o podía retorcerme de dolor si atinaban a darme en los “minibabybel”. Ahora ya, con la edad y renqueante del lumbago, pues me gusta la natación y cocinar. En cuanto a un libro, me quedo con Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza y con La Tournée de Dios de Jardiel Poncela porque con ambos me desternillé. De películas destacaría La vida es bella o Intocable porque no dejan de ser tragedias pero enfocadas con un punto optimista y mucho humor porque, como decía Eduardo Galeano: “el humor tiene la capacidad de devolverte la certeza de que la vida vale la pena”. Finalmente, como canción, elegiría Thunderstruck de AC/DC, que no tiene la más puñetera gracia pero cada vez que la escucho, me desmeleno.
-Muchísimas gracias, Felipe, por tu amabilidad y por esta maravillosa tarde que me has hecho pasar.
-De nada. Que sepa que ha sido un placer y sobre todo a uno le llena el poder hacer feliz a otra persona y creo que con Idus de Julio lo he conseguido con usted. Creo que tenemos que usar más el buen humor en nuestra vida diaria para que este mundo no chirríe tanto. Encantado de haberle conocido y de que se haya reído tanto con mi novela.


Ficha del libro:
Título: Idus de Julio.
Autor: Felipe Ortín González.
Editorial: Felipe Ortín González.
Lugar y año de edición: Santa Cruz de Tenerife, 2016.
Formato: Rústica con solapas.
Género: Novela / humor.
Páginas: 297
ISBN: 978-84-608-6909-2
PVP: 15,90€


Te dejamos el enlace al sitio web de Felipe Ortín, para que puedas conocer mejor a este pintoresco escritor y, además, puedas disfrutar de sus desternillantes artículos:
https://felipeortin.wordpress.com/

Te dejamos también el enlace a unos de los sitios de Francisco González Sánchez, un interesante espacio:
http://elucubracionesalpie.blogspot.com.es/

sábado, 5 de noviembre de 2016

Conoce a Miguel de León

Ha llegado el primer sábado de noviembre y no faltamos a la cita mensual con tus escritores y escritoras locales, en nuestro afán por acercártelos más y que puedas conocer el buen trabajo que realizan. En esta ocasión tenemos el enorme privilegio de poder hablar con uno de los escritores que más ha sorprendido a la comunidad de lectores y a la crítica especializada con su fascinante novela "Los amores perdidos", hablamos de Miguel de Léon.
Miguel de León en una visita
 a El Libro en Blanco
Miguel de León nació a finales de 1956 en La Laguna y creció en el seno de una familia muy humilde que residía en Valle de Guerra. Tuvo que comenzar a trabajar siendo un niño, a los once años empezó a ayudar a sus hermanos pequeños: repartió periódicos, colaboró en una procuraduría y fue aprendiz administrativo mientras estudiaba con los adultos en horario nocturno. A los quince años tuvo que interrumpir su formación y ponerse a trabajar como peón albañil, freganchín, pinche de cocina y en un sin fin de oficios. Años más tarde se formó como programador informático y, en 1992, estableció una pequeña empresa que sigue funcionando a día de hoy. 
Durante toda esta larga e intensa trayectoria llenó el tiempo libre del que dispuso de apasionantes horas de lectura y jamás le ha abandonado ese niño enfurruñado que estaba empeñado en convertirse en escritor. Miguel de León es un luchador incansable, dotado de un talento especial para la literatura.

No te entretenemos más y vamos con la entrevista, a ver qué nos cuenta Miguel de León.

P- ¿Quién es Miguel de León?
R-  Pues soy esto, con exactitud. Alguien que todos los días de su vida ha intentado responderse a esa pregunta. Un tipo sin muchos amigos, ni siquiera en las redes sociales. Un fulano de ninguna parte, sin tribu, ni de aquí ni de allá ni de un lado ni del otro, un ser de la frontera, habitante de la tierra de nadie. Para vivir tuve que aprender a luchar, y soy un luchador; para sobrevivir tuve que soñar, y soy un soñador

P- ¿Cuál fue el personaje de “Los Amores Perdidos” que más te costó crear?
R- En un sentido, Rita Cortés. Es el más hondo y complejo, el menos previsible. Es también el que a, mi gusto, es más completo. En otro sentido, el de mayor complejidad técnica por las dudas que me planteó fue el de Alejandra Minéo. Porque ella ocupa casi por entero el final de la novela y es una chica joven. Una mujer de ahora. Su personaje hubiera debido llegar a la altura de muchísimos personajes femeninos de enorme fuerza que se suceden en las dos partes anteriores, pero eso la habría alejado de su condición dentro de la historia, la habría hecho menos creíble. El problema radica en que para hacerla verosímil, debía vestirla de lo que lleva una chica joven, ausencia de malicia, afán de superarse, necesidad de amigos, voluntad y vigor para conquistar el futuro. Y es una chica enamorada que no está dispuesta a renunciar. De manera que tuve que echar adelante con esas premisas y sufrí al compararla con los otros personajes femeninos.

P- ¿Cómo se construye una novela con más de 70 personajes?
R- Dejándose llevar por la historia. Es ella la que debe guiar los pasos. En mi caso, eso me obliga a ser muy cuidadoso en cada elección del camino, porque puedo terminar empantanado, sin otra salida que la de empezar de nuevo.
Miguel de León conversando con Erminda Pérez en la pasada Feria del Libro de Santa Cruz.
P- ¿Hay algún personaje en el que podamos ver reflejada la personalidad de Miguel de León?
R- Es muy probable que en todos y cada uno. Sé amar en silencio, sin venderlo; en ese sentido me parezco a Arturo Quíner. Preferiría vivir debajo de un puente que postrado ante nadie; en ese sentido me parezco a Ismael Quíner. Como ellos, yo defiendo mis libertad de pensamientos y mis convicciones hasta el último aliento, cueste lo que cueste.

P- Rita Cortés, Dolores Bernal, Arturo Quíner, Alejandra Minéo, Ismael Quíner, Alfonso Santos, María Bernal, Jorge Maqueda o Francisco Minéo; todos ellos son nombres de personajes de mucho peso en tu novela, algunos muy buenos, otros muy malos pero, ¿hay alguno por el que Miguel de León sienta una especial predilección o animadversión?
R- Los amo a todos, incluso a los 'malos'. Para concebirlos necesito amarlos y comprenderlos. En una segunda lectura es fácil notar que los que son 'malos', están menos definidos en su interior. No están tan claros en sus intenciones. Es así porque no soy capaz de adentrarme en ellos. Por eso necesité varias reescrituras de Pablo Maqueda. No era capaz de comprenderlo, hasta que descubrí que era un ser derrumbado que me inspiraba compasión, y desde ese momento pude desarrollarlo y conseguí reescribirlo por completo sin que me asaltara la duda.

P- ¿Cuánto tiempo transcurrió desde que terminaste el manuscrito de Los Amores Perdidos hasta que lo viste publicado por Plaza & Janés? ¿Te planteaste en algún momento tirar la toalla?
R- Del borrador final tres años, pero con anterioridad a ese hubieron al menos cuatro borradores, incluyendo el primero, escrito mal a posta. Desde la primera vez en que empecé a darle vueltas al personaje principal hasta que comencé a escribir la primera página, con la intención de que fuese una novela, transcurrieron doce años, desde allí hasta el día en que salió publicada por lo menos otros doce. No me plantee tirar la toalla, porque una vez escrito el objetivo final estaba cumplido. Lo demás, verlo en todas las librerías de España, costó más que lo primero, pero no fue más que el premio por haberla escrito.
"Los amores perdidos", una apasionante novela que te cautiva desde la primera página.
P- ¿De dónde te viene la pasión por escribir?
R- De la lectura, sin duda alguna. De niño era mi único entretenimiento. Y si hubiera podido continuar asistiendo a clases, que tuve que abandonar con quince años, habría comenzado a escribir mucho antes. Aunque, con sinceridad, no creo que nada de lo que hubiera escrito tuviera el interés de lo que escribo ahora, seguro como lo estoy de que la buena literatura debe pasar por el fuego, cocinarse durante décadas en el crisol de la vida. Es un camino muy duro, pero estoy satisfecho de haberlo seguido.

P- ¿Cómo es esto de abrirse camino en el mundo de la literatura?
R- Complicado. Y temo que no acaba nunca. Que a antes de cada paso haya que seguir, machete en mano, cortando la maleza.

P- ¿Qué libro recuerdas con especial emoción?
R- Los que leí cuando era un niño. Los que me formaron como persona. Los que me hicieron distinto a quienes me rodeaban. Y de ninguna manera podría decir este o este otro y dejar fuera a los demás.

P- ¿Un escritor nace o se hace? 
R- Un escritor cierto día se da cuenta de que para él carece de sentido continuar viviendo sin escribir. Aunque haya quienes lo eligieran como hubieran elegido cualquier otra ocupación, decidiendo ser escritor como quien decide ser abogado o dentista, lo que es legítimo, pero nada tiene que ver con el hecho de la Literatura. Hay quienes se formaron buscando información, haciendo cursos, frecuentando el mundillo. Esa es una manera tan buena como cualquier otra de llegar a serlo. A algunas personas les ha funcionado, y eso no excluye otras posibilidades. Sin embargo, otros en el extremo contrario han echado a caminar por una razón más difusa, menos precisa para ellos mismos, siguiendo un impulso momentáneo. La diferencia es que el primero habrá pisado las huellas que siguieron muchos en tanto que este otro habrá abierto sus propias veredas. No tengo que decir cuál de los dos será el favorito de los lectores.

P- ¿Qué vida de personaje literario te gustaría vivir?
R-  Es tan difícil de responder esa pregunta, y al tiempo tan fácil. La del libro que esté leyendo o escribiendo en cada momento. Me enamoro siempre de los personajes, pero ese amor se me pierde de vista en cuanto empiezo con el siguiente. Y me pasa en idéntica medida como lector y como escritor. En cuanto a personajes, así, tan adúltero y promiscuo soy. Un veleta sin remedio.

P-  ¿Qué consejos darías a todas las personas que desean convertirse en escritores?
R- Escribir a diario, aunque sólo sea media página. Y que lean mucho, sobre todo a los clásicos.

P- Tu novela "Los amores perdidos" viene a desarrollarse en diversos espacios, como Nueva York o Madrid y, muy especialmente, en El Terrero, pero ¿nos cuentas qué es El Terrero?
R-  El Terrero es el pueblo de nuestra infancia, el que cada lector tenga en su mente. Yo lo dibujé poblado de la querida gente de nuestras queridas Islas Canarias porque es el que conocí, pero es un espacio impreciso y sin asideros temporales. Un lugar ingrávido frente al lector, cuyo objetivo era el de provocar que fuese él quien, en su imaginación, le pusiera los contornos definitivos. Para mi sorpresa, lo conseguí con todos los lectores de las islas, pero también con los de fuera de ellas. Resultó que todos recuerdan a ese pueblecito de sus ancestros que llevan en la memoria. De esa manera tan satisfactoria he sentido el acierto del resultado, que ahora me inclino a dejar que otros relatos compartan esa característica.

P- Nos gustaría comentar contigo un pequeño pasaje de tu novela:

 <El paisaje humano en los pueblos y aldeas no había cambiado del que recordaba. Las mujeres, fuertes, ardientes y hermosas en la juventud, se convertían en matriarcas venerables en la vejez. Los hombres recios, impenetrables, rudos y, por lo general, de llana y recóndita nobleza. Gente sin doblez, de una sola palabra, que continuaba teniendo a orgullo el cuidado de sus ancianos y enfermos y que seguía acogiendo a los visitantes con el calor de una hospitalidad legendaria.> 

En esta descripción genérica que haces del paisaje de los pueblos y aldeas, nos parece percibir un enorme sentimiento de nostalgia y, ¿tal vez se esconde una crítica a nuestra sociedad actual?
R-  Sin duda es ambas cosas. El sentimiento de nostalgia y la crítica a nuestra sociedad actual. La nostalgia de un tiempo que no era mejor que el de ahora, porque brutos y violentos lo éramos entonces más que ahora. Para mostrarlo con la adecuada vestimenta, introduje al personaje de Chano, el pobre tonto del pueblo a quien tanto hacían sufrir. Allí la gente era buena y mala, al tiempo una cosa y la contraria, y nadie era bueno o malo todo el tiempo ni en todas las circunstancias. Pero sí que a diario asistíamos a instantes de barbarie, pero también a episodios de callado heroísmo, de refulgente nobleza, porque donde no llegaban las instituciones, inexistentes o vacías, tenía que llegar la gente con sus sentimientos y su capacidad para socorrerse. En eso de amar en silencio, de ser esforzadamente solidario sin que nadie llegue a saberlo, la gente de nuestra tierra, de antes y creo que todavía de ahora, no tiene equiparación. En la época actual todo tiene un precio que casi nunca guarda relación con su valor. A todo se le concede que vale sólo por su capacidad para generar réditos económicos. Todo interesa no por la importancia que tenga para las personas sino por lo que es posible sacarle en dinero contante. Es decir, tenemos hospitales, gente que atiende a enfermos y ancianos, existen instituciones públicas y empresas privadas que atienden esas necesidades, pero el objetivo de su existencia no está en el de prestar esos servicios sino en el de ganar dinero haciéndolo. En realidad nunca trabajamos en interés del bienestar del otro sino en el interés de nuestro peculio. Ese es el mal que nos aqueja. El que nos ha llevado a la crisis y volverá a llevarnos a ella una vez y la siguiente, mientras sea rentable para unos cuantos. Hasta que nos hartemos del todo, claro.

P-  Nos gustaría preguntarte por el capítulo 32, en el que te sales un poco del relato para contarnos la historia de Pedro Antón, un guardia civil en la España de 1936. ¿Por qué sentiste la necesidad de escribirlo?, ¿qué le aporta a la novela?
R- Como suponía, el relato de las niñas en el colegio de monjas me puso en contra a media España, y ese relato de los guardia civiles a la otra media. Es muy difícil escribir intentando llegar al alma del lector, lo que no es posible conseguir si se le escamotea la verdad. En cuanto se comienza a hablar del contexto social donde se mueven los personajes, hay que recurrir a la Historia, incluso para no hablar de ella. Y entonces descubres que tenemos la Historia que tenemos, que no existe otra. Que las cosas fueron como fueron, terribles para casi todos aunque más para unos que para otros. Y que gente buena y vil, cobarde y heroica, pequeña y grande, se hallará donde sea que uno mire. Que la gente se cambió de bando mucho menos por razones de ideología que por asuntos como una burra, que estaba a punto de parir, o la niña que la habían dejado encinta y quería casarse, o porque uno de los padres se había puesto enfermo, o porque era muy jodido estar separado de la familia. Ese capítulo me sirvió para vestir al personaje de Dámaso Antón, el tercero más importante de la trama central, y me sirvió para equilibrar la novela. Sé que está bien equilibrada porque me han llamado rojo o facha, según quien diera la opinión. En otro sentido, ese capítulo es un juego literario. En el contexto de la novela es un capítulo, fuera de ella es un cuento. Dentro de ella, funciona como capítulo, leído fuera de ella, se verá que es un cuento. Me gusta el resultado y es muy probable que lo repita en la próxima novela. Debo decir que la idea no es mía. Es del padre de la Novela: don Miguel de Cervantes Sahavedra. En El Quijote hay relatos larguísimos y sabrosísimos que no hablan del Caballero Don Quijote y su escudero Sancho Panza, sino de personajes que nada tienen que ver con ellos. Válgame, pues, mi capítulo 32, como homenaje a mi tocayo, el Maestro de todos los maestros.

P- En Los Amores Perdidos podemos hacer un viaje en el tiempo y en el espacio a lo largo de decenas de años de la historia de nuestro país, ¿ha cambiado mucho la España en que vivimos de la de los años treinta y cuarenta?
R- Claro que ha cambiado. En mucho para mejor, pero en mucho para peor. Aunque con otro semblante seguimos siendo tan incultos y bárbaros como siempre fuimos. Nuestro desconocimiento del pasado, nos hace cometer los mismos errores de entonces, trayendo al presente los viejos fantasmas que nunca hemos querido enterrar, sin remedio, una y otra vez, sin concluir nunca ni cerrar las heridas. En algún momento deberíamos parar, echar un vistazo atrás y reconocer que por este rumbo de incultura demente no llegaremos sino a nuestro abismo de siempre, después de dar otra vuelta tortuosa por los sucios arrabales de nuestra agotada y ya cansina historia.

P- ¿Con qué personaje literario te tomarías un café en El Libro en Blanco?
R- Con Macario, con Blakamán el Bueno y con Sancho Panza. Con los tres a la vez. El Macario de Juan Rulfo en "El LLano en llamas", el Blakamán el Bueno de García Márquez. El Sancho Panza que no necesita aclaración porque es nuestro Sancho Panza de todos, desde siempre para la eternidad. 
García Márquez, una inspiración para Miguel de León.
P- ¿Nos puedes adelantar algo sobre tu próximo proyecto literario?
R- Dicen que esto no debe hacerse, pero yo soy el que soy, a ver quién me para. Estoy con varias cosas a la vez. La que llevo más avanzada es "Almas en el páramo"´. Bajo ese título provisional, empiezo a tener ya una novela repleta de personajes, divertida unas veces y terrible en otras, espero que entretenida siempre, y creo que es original.

P- ¿Qué ha significado Los Amores Perdidos para Miguel de León? 
R- Los Amores Perdidos le ha dado sentido a mi vida. Ya sé para qué la he vivido.

P- Para finalizar, nos gustaría que recomendases un libro a nuestros lectores.
R- El libro bueno para recomendar es el siguiente que cada quien tenga en su lista. Al lector empedernido o al aficionado, no se me ocurre la impertinencia de darle consejo en este sentido, antes haría bien en pedírselo. Por tanto, dirijo esta respuesta a quien sienta que pudiera serle de interés mi opinión. A ese, le digo que si no tiene el ojo echado a ninguno —pausa para la regañada—, puede probar con "Crónica del rey pasmado", de Gonzalo Torrente Ballester, por mencionar uno entretenido, jugoso y cargado de humor. Tampoco estarían mal "La conjura de los necios", de John Kennedy Tool, incluso "Todas las criaturas grandes y pequeñas", de James Herriot. Tres bocados exquisitos. Y me permito añadir, que si no ha leído "El Quijote", que lo lea. Si fue que lo intentó y no pudo, que vuelva a intentarlo. Hay una edición de la RAE con comentarios que facilita mucho comprenderlo. Si ya lo ha leído, que vuelva releerlo. Cuando la cosa se ha puesto difícil de verdad, que pruebe con la segunda parte antes que con la primera. Merece la pena el intento. De igual manera con "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez. Si fue que se les hizo difícil, que recorran la ruta a la inversa: empezando con "Crónica de una muerte anunciada", a continuación "El amor en los tiempos del cólera" y ya verán el fabuloso paisaje en que nos sumergimos cuando se le pilla el sentido a "Cien años de soledad". Y para esto de la recomendación de libros tengo un truco infalible: cada lector debe tener su librero de cabecera. Que vaya a la librería, que ojee, que le pregunte al librero, mirándolo a los ojos, porque no existe mejor oráculo a quien preguntar por los libros buenos.
Miguel de Cervantes es uno de los máximos referentes
para Miguel de León.
Pues hasta aquí la entrevista con Miguel de León, esperamos que hayas disfrutado con ella tanto como nosotros y te invitamos a leer "Los amores perdidos", seguro que la novela no te defraudará. Agradecemos a Miguel de León que nos haya concedido su tiempo y se tomase la molestia de contestar a nuestras preguntas, ha sido un enorme placer y le deseamos mucha suerte con sus nuevos proyectos, ansiosos esperamos la culminación de "Almas en el páramo".

Te dejamos algunos enlaces donde podrás encontrar más información sobre Miguel de León:

Ficha del libro:
Título: Los amores perdidos.
Autor: Miguel de León.
Editorial: Plaza & Janés.
Lugar y año de edición: Barcelona, 2015.
Formato: Rústica con solapas.
Páginas: 618
ISBN: 978-84-01-01589-2
PVP: 18,17€



Te emplazamos para el primer sábado de diciembre con una nueva entrevista, en este caso a un escritor y personaje bien distinto, que cultiva otro género literario, el del humor, nos referimos a Felipe Ortín, autor de "Idus de Julio".

Hasta entonces, ¡felices lecturas!

martes, 28 de junio de 2016

Pulguita vegetal con salmón ahumado

Esta semana, la cafetería de El Libro en Blanco te propone un nuevo producto, una deliciosa pulguita vegetal con salmón ahumado. Una vez que ha superado la rigurosa fase experimental y de desarrollo ya está a disposición de nuestros clientes. Importantes personalidades, como Felipe Ortín ya la han probado, no obstante, si observas algo extraño en el comportamiento de este escritor queremos aclarar que no tiene  nada que ver con nuestra nueva pulguita, él siempre ha sido así de... particular.
Nuestra nueva pulguita vegetal de salmón, en este caso muy bien acompañada por el nuevo libro de Claudio Colina, "Al norte de abril" y un cortado.
El pan integral con semillas, lo rellenamos de: lechuga, tomate, pepino (para darle un divertido toque crujiente), salmón ahumado y un toque de mascarpone.
Un primer plano
Felipe Ortín, autor de "Idus de Julio". Esta imagen prueba
que se encuentra en perfecto estado de salud. Si es particular o no,
deberás decidirlo en cuanto tengas oportunidad de conocerlo 
¡Esperamos que te guste!

viernes, 24 de junio de 2016

Culturamanía Santa Cruz y El Libro en Blanco te recomiendan...

Esta semana, Culturamanía Santa Cruz y El Libro en Blanco, te recomendamos "Idus de Julio", la irónica y cómica novela del escritor tinerfeño Felipe Ortín
En "Idus de Julio", encontramos una critica divertida y con buenas dosis de ironía hacia el sistema laboral actual, que absorbe al individuo de una manera tal, que la autoestima de las personas, el amor y el trabajo, pueden verse seriamente afectados, incluso destruidos, por culpa de la ambición desmedida, propia o de terceros.
Felipe Ortín, autor de "Idus de Julio"
Un alto cargo ejecutivo regresa a su casa en Barcelona después de pasar varios meses en China tratando de cerrar un importante acuerdo comercial. Su obsesión y su empeño es progresar dentro de la empresa para la que trabaja desde hace varios años, ¡ascender!, ¡ascender!, ¡ascender! Así podrá satisfacer sus ansias y proporcionar a Sara, su bella esposa, una vida de lujo y grandes comodidades.
Pero su vuelta al hogar no era como esperaba y la noche de su regreso, en plena noche, hace un espeluznante descubrimiento, ¡su mujer le engaña! y, para complicar más las cosas, después de las primeras pesquisas sus tres mejores amigos se convierten en los principales candidatos, ¡traidores!
En el ámbito profesional, las cosas también se complican, puesto que una rastrera y traicionara maniobra pondrá en riesgo su superviviencia dentro de la empresa.
"Idus de Julio"
Sobre quién es Felipe Ortín te trasladamos, literalmente, lo que dice en su libro, puesto que nadie mejor que él para definirse. Nació en 1971, Vivió en Tenerife hasta que, en 1989, se trasladó a Barcelona para estudiar Ingeniería de Telecomuncaciones. En Barcelona, Felipe Ortín ha sido: Portero de fútbol con lumbago, bailarín de Bolliwood sin gracia, alpinista al Everest evacuado en helicóptero, cooperante barbudo en Guatemala y Bolivia, marido por sorpresa, cocinero chamuscado y, actualmente, escribidor de su primera novela "Idus de Julio"; que nace fruto de la sana intención de divertir, entretener e, incluso, hacer reír a cualquier persona que se la lea.
A día de hoy, 24 de julio de 2016, ya ha finalizado su segunda novela, cuyo manuscrito anda a la caza y captura de editorial.

Ficha del libro:
Título: Idus de Julio
Autor: Felipe Ortín
Editorial: Felipe Ortín
Lugar y año de edición: Santa Cruz de Tenerife, 2016
Fórmato: Rústica con solapas
Páginas: 298
ISBN: 978-84-608-6909-2
PVP: 15,90€

Te dejamos también un enlace al sitio web de Felipe Ortín, ¡no dejes de visitarlo!