lunes, 9 de julio de 2018

Visita a la exposición "La Gesta del 25 de Julio de 1797".

Ayer domingo realizamos la visita comentada a la exposición "La Gesta del 25 de Julio de 1797", en el Centro de Arte de la Recova. Queremos agradecer a las muchas personas que se animaron a participar y a Summa + Kultura por llevarla a cabo, y brindarnos a todos los que asistimos una experiencia divertida y educativa a la vez. 
La exposición no se centra solo en aquellas jornadas de julio de 1797, sino que ofrece al visitante un breve pero apasionante recorrido por los primeros años y el desarrollo de la ciudad de Santa Cruz hasta finales del siglo XVIII. 
Compartimos con ustedes un pequeño álbum fotográfico de la visita y, animamos a todas las personas que aún no la hayan visto a hacerlo, creemos que la disfrutarán. Les recordamos que se puede visitar hasta el 29 de julio.
Uniforme de un infante de marina inglés y, al fondo, el retrato del General Antonio Gutiérrez.
El grupo acompañando a un ilustre de aquellas jornadas de 1797, el cañón "El Torpe".

Cada uno de los pequeños espacios supone una muestra de la historia de Tenerife y de Santa Cruz desde la Conquista, en 1494, hasta 1797, con la victoria sobre las tropas del contraalmirante Nelson.
En la exposición se pueden contemplar armas usadas en la batalla y grandes pinturas que recrean distintas fases de la misma, como la que podemos apreciar en esta fotografía, con las tropas inglesas intentando tomar las alturas para flanquear a los defensores.
Uno de los momentos más interesantes de la visita es introducirse dentro de una estructura de mampostería que simula el interior de un navío británico.
En la fotografía vemos una hermosa vista del cañón "El Torpe", una pieza de bronce de a 24 libras, creada en
Sevilla en 1768 y que participó activamente en la defensa de Santa Cruz en 1797.
A las 13:00 horas concluyó la visita, que había comenzado dos horas antes.
El ataque de la flota inglesa, con el contraalmirante Nelson a la cabeza, en 1797, se produce como consecuencia de la firma del Tratado de San Ildefonso entre España y la Francia revolucionaria un año antes. Ya en febrero una flota inglesa había derrotado a otra española en el Cabo de San Vicente, retirándose el resto a Cádiz, donde los buques quedaron bloqueados.
Los ingleses no consiguieron tomar las defensas españolas, por lo que el Almirante Jervis decidió enviar a Nelson a conquistar Tenerife, mientras él mantenía el bloqueo.
Nelson partió hacia aguas canarias el 14 de julio, enarbolando su insignia en el Theseus, de 74 cañones. El resto de la flota la componían los navíos Culloden y Zealous, también de 74 cañones; el Leander, de 50 (que procedente de Lisboa se incorporaría a la flota una vez iniciado el ataque); las fragatas Seahorse, Emerald y Tersichore, de 38, 36 y 32 cañones respectivamente; y el cutter Fox y la bombarda Rayo. En total, el contingente inglés ascendía a 3.700 hombres de armas y 393 cañones.
Para defender la plaza fuerte de Santa Cruz, el general Antonio Gutiérrez contaba unos 1700 hombres, entre tropa regular, milicia y paisanos, además de 91 cañones, distribuidos en distintos castillos y baterías.

Les animamos a conocer mejor éste y otros fascinantes episodios de nuestra historia. Pueden obtener más información en el Museo Histórico Militar de Canarias y siguiendo las muchas actividades de la Asociación Histórico-Cultural Gesta del 25 de julio de 1797; o acudiendo a la bibliografía especializada.

viernes, 6 de julio de 2018

La cita literaria de la semana: Stephen Vizinczey.

La cita literaria de hoy viernes la tomamos del escritor y crítico literario húngaro Stephen Vizinczey, es la siguiente:


Stephen Vizinczey nació en la localidad húngara de Káloz en 1933. Desde muy joven sintió una gran atracción por la literatura y comenzó a escribir poesía y obras de teatro.
A finales de los años cuarenta, la revista Forum ya le había publicado sus primeros poemas. Vizinczey estudió en la Universidad de Budapest y en 1956 finalizó los estudios en la Academia de Teatro y Artes Cinematográficas de la ciudad.
El régimen comunista húngaro prohibió algunas de sus obras de teatro y, después de participar en la Revolución húngara de ese mismo año, abandonó el país, instalándose primero en Canadá y, finalmente, en Inglaterra.
En 1966 publicó "En brazos de una mujer madura", una de sus mejores obras. También hay que destacar "Las reglas del caos", de 1969, "Un millonario inocente", de 1983 y "El hombre del toque mágico", aparecida en 1994.

Culuramanía y El Libro en Blanco les recomiendan: Cuentos Completos, de Thomas Mann.

Esta semana, Culturamanía y El Libro en Blanco les recomendamos "Cuentos Completos", de Thomas Mann, una edición muy especial que ha preparado Edhasa en la que los lectores podremos disfrutar de todos los textos breves del gran literato alemán.
"Cuentos Completos", una espectacular edición que nos permitirá acompañar a Thomas Mann
a lo largo de sesenta años.
"Cuentos Completos" reúne, por primera vez en lengua española, la totalidad de los textos breves de ficción de Thomas Mann, un escritor de auténtico talento y uno de los más influyentes en la historia contemporánea de la literatura occidental. Desde su debut en 1893, con "Brevísima  Visión", hasta la extensa "La engañada", de 1953, los 32 textos de esta recopilación, presentados en versiones cuidadosamente revisadas o en algunos casos en nuevas traducciones, abarcan toda su carrera literaria, seis décadas, y comprenden algunos hitos fundamentales de su obra considerados clásicos, como "La muerte en Venecia" o "Tonio Kröger". La ordenación cronológica de los textos permite seguir la evolución literaria de Mann y comprobar hasta qué punto en sus narraciones -al igual que en sus novelas mayores- fue capaz de alcanzar las más altas cimas de calidad literaria y establecer interesantes relaciones entre las narraciones breves y las novelas más extensas.
Thomas Mann y Albert Einstein fotografiados en Princeton en 1938.
Thomas Mann nació el 6 de junio de 1875 en el seno de una acaudalada familia de Lübeck, que mantenía su elevada posición gracias a los beneficios del comercio de cereales. Fue el segundo de cinco hermanos, el primogénito, Heinrich Mann (1871-1950), fue también un destacado novelista, que alcanzó un notable prestigio durante los breves años de la República de Weimar (1918-1933) y tuvo que abandonar Alemania cuando los nazis llegaron al poder.
Durante sus primeros años de formación, Thomas no destacó como un buen estudiante, y su formación literaria la adquirirá algo más tarde de un modo autodidacta, influenciado por las continuas horas de lectura de autores como HeineNietzscheSchillerHermann Bahr y Paul Bourget.
En 1894 se trasladó a Munich para reunirse con su familia, que residía en la capital bávara desde el fallecimiento del cabeza de familia en 1891. Ese mismo año de 1894, en octubre, publica en la revista Die Gesellschaft la novela corta "La caída", mientras continúa su formación acudiendo a la Universidad Técnica de Munich, formándose en Historia, Literatura, Economía y Mitología.
En 1895 viaja junto a su hermano Heinrich a Italia, lo que implica para Thomas una apertura de horizontes, el contacto con  una realidad nueva para él.
En 1897, mientras vivía en casa de Heinrich, comenzó la redacción de la que será su primera gran obra, "Los Buddenbrook. Decadencia de una familia", que publicará en 1901 y que narra la decadencia de una rica familia de comerciantes de Lübeck a lo largo de varias generaciones.
En los años de la Primera Guerra Mundial participó del nacionalismo generalizado, que se puso de manifiesto en obras como "Cartas desde el frente" (1914) o "Federico y la gran coalición" (1915).
Acabada la contienda, los años de la República de Weimar fueron muy provechosos para el escritor de Lübeck, su obra se internacionalizó y retomó proyectos que tenía detenidos desde hacía años, como el de "La montaña mágica", que había comenzado a escribir en 1912 y finalmente vería la luz en 1924, con un éxito inmediato. También en la década de los años veinte vería premiado su trabajo con la obtención del Premio Nobel de Literatura, en 1929.
"La montaña mágica" no es sólo la mejor obra de Thomas Mann, sino también es considerada por muchos críticos y lectores como una de las obras más importantes de todos los tiempos. La novela nos pinta un fresco de la Europa de comienzos del siglo XX y también una profunda exploración de la condición humana. La habilidad de Mann para mostrar las contradicciones sociales y espirituales de su época y la extrema sensibilidad en la construcción de personajes, convierten a esta novela en una lectura que apela tanto a la sensibilidad como a la inteligencia de cualquier lector.
Al igual que muchos otros alemanes, con la llegada de los nazis al poder en 1933, Thomas Mann abandonará Alemania y residirá en diversos destinos, como Suecia, Estados Unidos o Suiza, donde falleció el 12 de agosto de 1955.

Ficha del libro:
Título: Cuentos Completos.
Autor: Thomas Mann.
Editorial: Edhasa.
Lugar y año de edición:
Formato: Tapa dura.
Género: Relatos.
Páginas: 950
ISBN: 978-84-3501-0306
PVP: 28,37€


Pueden leer la recomendación en la web de Culturamanía:
https://culturamania.com/el-libro-de-la-semana-recomendado-por-el-libro-en-blanco-y-culturamania-es-cuentos-completos-de-thomas-mann

Francisco González Sánchez entrevista a Marcelino Rodríguez Martín.

Queremos compartir con ustedes la entrevista que Francisco González Sánchez realizó esta misma semana en nuestra librería al escritor Marcelino Rodríguez Martín y agradecer a ambos que eligiesen nuestro espacio para llevarla a cabo.
Francisco González Sánchez (a la derecha de la imagen) entrevista al escritor Marcelino Rodríguez Martín.
Un café con Marcelino Rodríguez Martín, por Francisco M. González Sánchez.
Marcelino Rodríguez Martín, escritor afincado en Santa Cruz de Tenerife, nació en Los Llanos de Aridane, en la isla de La Palma. Graduado en Ingeniería Técnica Industrial y licenciado en Ciencias Económicas y Empresariales, ha escrito varios artículos técnicos para la revista “Ingenios”, que edita el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Industriales de Santa Cruz de Tenerife. Está casado con María Rosa, es padre de tres hijos y  abuelo de dos nietos.
-¿Qué recuerdos le quedan de su niñez y adolescencia en Los Llanos?
-Recuerdo casi todo de mi niñez, fue una época feliz. Eran años difíciles los de la postguerra, pero en casa nunca se pasó hambre. Tal vez falta de algún capricho, pero tampoco se conocían. Vivíamos por la periferia y allí no llegaba la electricidad ni el agua corriente. Nos alumbrábamos con una vela o un candil y el agua teníamos que traerla a hombros desde una fuente pública. Todos los días mi hermano y yo teníamos que dejar en casa una garrafa de 16 litros con agua para el consumo, antes de ir a la escuela a las 9 de la mañana.
Pero éramos felices, y tuvimos una infancia y adolescencia muy bonitas.
-¿En su casa había libros, una biblioteca familiar...? ¿Cómo aprendió a leer?
-Los únicos libros que se leían en casa eran los tebeos y las historias del Capitán Trueno. Yo tuve siempre ansias de aprender. Imagino que aprendí a leer cuando fui a la escuela y como en casa no había libros, cuando fui algo mayor me iba a la biblioteca pública y allí leía historias de aventuras, sobre todo de Julio Verne.
-¿Recuerda su primer libro o novela leída? ¿A qué edad?
-No recuerdo la edad que tenía pero si recuerdo el libro: “El faro del fin del mundo”, de Julio Verne, luego vendrían muchas más.
-Algún libro, de aquél entonces, que le dejara huella de manera especial.
-El más que me impactó fue “Veinte mil leguas en viaje submarino”, de Julio Verne, quizás por los inventos que se nombran, porque la tecnología fue siempre mi curiosidad.
-¿Cómo se decanta por ciencias –en nuestra época era lo normal- y muy en concreto, por la rama eléctrica de Ingeniería industrial?
-La tecnología en general fue mi apetencia, desde que tuve conocimientos de ella y es curioso porque como dije antes, en casa no hubo electricidad hasta que yo tuve unos diez años. La invención, el descubrimiento de los aparatos era mi pasión. Conseguía elementos de electrónica, para aquella época, de un taller de reparación de radios y me los llevaba a casa y los desarmaba para ver cómo eran interiormente. Me monté un laboratorio eléctrico en casa para hacer prácticas y buscaba en la biblioteca pública libros de electricidad, que luego estudiaba para hacer los experimentos en mi laboratorio. En esa época podría tener doce años. Cuando llegó la edad de elegir estudios, lo tuve claro, Ingeniería Eléctrica, y así fue.
Y relacionado con la tecnología no puedo dejar pasar mi afición por la mecánica en general y más concretamente por los mecanismos y su funcionamiento. Mi padre era relojero de profesión y desde pequeño estuve rodeado de mecanismos que marcaban la hora. Inicialmente mi padre tenía el taller de relojería en el dormitorio donde dormíamos mi hermano y yo, y día y noche percibía el “tic-tac” de los mecanismos de relojería que mi padre reparaba. Llegué a acostumbrarme a ese sonido que no impedía que durmiese por las noches, con aquellos relojes de sobremesa y de pared. Mi padre percibió mi curiosidad por los relojes y desde muy joven comenzó a enseñarme el arte de la reparación de los mismos. Me daba relojes de grandes dimensiones para que desarmara y armara, con el cuidado de no estropearlos y entender su funcionamiento y terminé aprendiendo a repararlos, de hecho estuve varios años ayudándole en su trabajo hasta que me fui fuera de la isla a estudiar. Para mí fue una gran experiencia entender como aquellos aparatos eran capaces de marcar la hora con una precisión “de relojería”. Mi padre que era también un virtuoso de los mecanismos, no solo reparaba relojes sino también cualquier maquinaria que le entregaban. Esa curiosidad me la trasmitió y reconozco que la aprendí muy bien, quizás porque tenía “madera” para ello.
-En aquellos años del “correíllo” y con apena 20 años. ¿Qué supuso para usted aquel cambio, de la Isla Bonita a Las Palmas?
-Cuando fui a Las Palmas a estudiar, tenía 19 años. Había terminado el curso de Preuniversitario, el equivalente de hoy de la EBAU y ya había viajado a Londres a ver a mi hermano que trabajaba allí. Regresé por París, en un viaje rocambolesco a través de toda Francia y que finalizó en Barcelona. Cuando regresé de ese viaje, hice escala en Las Palmas, donde me esperaba mi padre para hacer la matrícula en la Escuela de Ingenieros Técnicos.
El correíllo “La Palma” fue el barco que más utilicé para viajar desde mi isla a Gran Canaria. Cuando aparecieron los “Santa Marías”, me desplazaba en ellos, haciendo escala en Santa Cruz de Tenerife. Siempre viajé en barco porque mis padres no tenían dinero para pagarme el avión.
El correillo La Palma, de 1912, se conserva hoy en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.
-Al finalizar sus estudios, uno de sus primeros trabajos, es como profesor de la Escuela de F.P. Virgen de la Candelaria de S/C. de Tenerife.  ¿No le gustó la docencia?
-Mi primer trabajo fue en la empresa privada, concretamente en una instaladora eléctrica que se ocupaba de la electrificación de edificios de viviendas y líneas eléctricas de alta tensión.
Mi época de profesor en la Escuela de F.P. Virgen de la Candelaria fue posterior, en el año 1977. Impartía las clases de Tecnología Eléctrica que era mi especialidad y me gustaba la docencia, pero fue una época muy convulsa por coincidir con la muerte del dictador, y en aquel momento las escuelas de Formación Profesional estaban muy vinculadas al régimen, por lo que intentaron su desaparición y los profesores estuvimos tres años en una situación muy precaria y temiendo por nuestros puestos de trabajo. Ante aquella situación, yo ya estaba casado y con un hijo, aproveché la oportunidad de unas pruebas de selección para entrar en UNELCO, me presenté y las aprobé, y así fue como me incorporé a esa empresa de servicio público.
Si la situación laboral hubiese sido diferente, tal vez hoy estaríamos hablando de otras circunstancias.
-En los años 80 ingresa en UNELCO, donde se le ve progresar en la profesión día adía. A partir de aquí me pierdo, si quiere me lo simplifica, por favor.
-Efectivamente, en el año 80 ingreso en la empresa UNELCO, que aquel momento pertenecía a la empresa pública INI (Instituto Nacional de Industria), participada mayoritariamente del Estado. Mi sueldo era inferior al que percibía en la Candelaria, pero el puesto de trabajo estaba asegurado. Afortunadamente las condiciones económicas se modificaron posteriormente y nos consideramos bien pagados.
La empresa tenía muchos departamentos y siempre se accedía por la parte más sencilla que era en el Servicio de Averías. Allí se “fogueaba” uno y recibía el bautismo del servicio eléctrico, asistiendo a las averías que se producían en la red eléctrica, que estaba en unas condiciones muy precarias y que había que hacer verdaderos esfuerzos para mantenerla en condiciones adecuadas. Se trabajaba en turnos de 8 horas, durante 24 horas y recuerdo que teníamos un teléfono directo con el Gobierno Civil, que sonaba inmediatamente a algún corte de suministro en el centro de la ciudad. Era un teléfono de manivela, una verdadera joya arqueológica, pero que funcionaba perfectamente. Esos dispositivos han desaparecido y la mayoría de jóvenes o de mediana edad no los recuerdan.
De aquel servicio salí a los seis meses y me incorporé a las oficinas centrales, desempeñando varias funciones, ascendiendo a diferentes puestos de responsabilidad. Esa situación me permitió viajar mucho y con frecuencia a la Península y a varios países de Europa y Sudamérica. 
En el año 2001 fui nombrado Gerente de la Empresa Distribuidora de El Puerto de la Cruz, filial de Endesa y como concesión del servicio eléctrico, dependiente del Ayuntamiento de El Puerto de la Cruz. En este puesto de trabajo estuve hasta el año 2011, cuando mediante un ERE (Expediente de Regulación de Empleo) me prejubilo y dejo mi trabajo en Endesa a la que sigo vinculado hasta el año 2012 en que cojo mi jubilación después de 32 años de trabajo ininterrumpido.
-Le imagino de aquella, una persona inquieta, muy trabajadora, inteligente, tenaz y siempre dispuesta a aprender y a superarse, personal y profesionalmente. Pero, ¿de dónde sacó tiempo para echarse novia?
-Cierto, a una persona con estas características, le queda poco tiempo libre, pero ordenándolo adecuadamente da para todo y la novia apareció antes de empezar la vida profesional, justo al terminar la carrera, y luego hubo que compaginar el trabajo en Santa Cruz hasta que nos casamos.
-¿Se atreve a confesar qué vio en María Rosa para que le cautivase para toda una vida?
La relación de pareja es una cuestión de dos y por lo tanto la atracción física o moral para toda una vida nace precisamente de los dos. No hay primacía de ninguna de las partes. Me pareció que tenía las cualidades para formar una familia y así fue.
 -¿No se aburren tantos años juntos y “siempre juntos”?
Si uno se pone a pensar, ¿cuántos son muchos años? Las parejas pasan por tantas vicisitudes que si administran bien los tiempos, no hay momento para el aburrimiento. Primero de recién casados, luego los niños, uno tras otro hasta los tres, se ven crecer, se ven progresar con sus altibajos, maduran, se hacen mayores, van a la universidad, se gradúan, comienzan a trabajar, se enamoran, se casan, se independizan, van echando raíces y configuran su forma de vida. Uno atiende a sus padres cuando se hacen mayores, estos fallecen y el ciclo de la vida continúa y se cumple. No cabe el aburrimiento. El trabajo y el ocio lo ocupan todo. Hay mucho que compartir.
Aquí sí quiero resaltar la importancia que ella ha tenido a la hora de poder dedicar tanto tiempo al trabajo y al estudio. A pesar de que ella también trabajaba fuera de casa, se esforzó en suplirme muchas veces en las tareas de sacar los hijos adelante, de lo cual me siento muy orgulloso.
-Bien situado profesionalmente, ¿para qué, entre 1993-98, se licencia en Ciencias Económica y Empresariales?
-En realidad tengo que reconocer que cuando en el año 1993 decido estudiar Ciencias Económica y Empresariales, profesionalmente estaba muy bien situado. ¿Cuál fue el motivo para estos estudios? Fue un reto personal al considerar que en el puesto que desempeñaba, me era más beneficioso tener estudios económicos que los técnicos que ya poseía. Empecé en el turno de tarde, en la Universidad, ya que por la mañana trabajaba en la empresa y me di cuenta, que después de tantos años que había dejado los estudios superiores, no me fue difícil integrarme con los demás alumnos del curso. De hecho me gradué en seis años cuando la licenciatura era de cinco.
-¿Tuvo alguna vez vacaciones, viajó por el extranjero, o se acostó en alguna ocasión a la sombra de un “pino” contemplando el mar de esa maravillosa Isla de La Palma?
Las vacaciones las disfrutábamos durante un mes, todos los años. Aprovechábamos para ir a La Palma y allí, con la familia de ambos, gastábamos los treinta días reglamentarios.
Viajé mucho por el extranjero pero no en vacaciones, todos fueron viajes de empresa. Estuve en Inglaterra, Francia, Alemania, Austria y Suiza, en Europa. En Sudamérica viaje a Perú, El Salvador, Venezuela y Miami.
A pesar de estos viajes siempre quedaba tiempo para relajarse en el campo y pasar muchas de las noches de verano mirando al cielo limpio de la isla de La Palma. Noches que me recordaban a mi juventud, cuando pasaba alguna noche de verano tumbado sobre una paca de paja en la era, donde se trillaba el cereal que se había cegado durante el día.
Eran vacaciones familiares, los niños disfrutaban del pueblo y del campo, colaborando incluso con las labores agrícolas de los abuelos. Claro que había tiempo para ponerse debajo de un pino, especialmente en Fuencaliente o en las típicas excursiones al Refugio.
-Se jubila y publica los siguientes libros: “La Fábrica de Gas de Santa Cruz de Tenerife. Un recinto para el recuerdo” (2011), “Félix ‘El Insurrecto. Un tijarafero en el ejército mambí” (2012), “El agua de la discordia. Green Golf Tresina“(novela de 2014), “La fuerza de la maldición” (novela de 2015), y “Los entresijos del destino” (novela de 2017). ¿Algo que llevaba años merodeando en su cabeza, una fuerza inmanente que le apremiaba el corazón?
-En realidad la redacción se me dio siempre bien. En tiempos de la escuela recibí varios premios de redacción y en mi colegio profesional, colaboré con la revista “Ingenios”, escribiendo artículos técnicos, relacionados con mi profesión o con mi afición a la relojería. Soy un enamorado de la mecánica, la electricidad, la electrónica y de cualquier mecanismo que funcione. Los “destripo” para ver su funcionamiento y en algunas ocasiones los he restaurado. Me despierta un interés descomunal, descubrir cómo generaciones anteriores han diseñado mecanismos específicos para la época en que vivieron y eso enlaza con mi gusto por la historia, que luego reflejo en alguno de mis libros.
-¿Se atreve a definir a cada uno de sus libros con una frase? Menos el último que será objeto de un estudio monográfico.
Claro que sí. Cada libro tiene su historia, tiene su argumento, tiene su razón de ser. Todos llevan la creación del autor y voy a dar una definición de cada uno de ellos, esperando que coincida con la visión que los lectores tienen de ellos.
“La Fábrica de Gas de Santa Cruz de Tenerife. Un recinto para el recuerdo”: Es la historia de la industria más importante, que hubo en Santa Cruz de Tenerife, a principios del siglo XX, que no podía desaparecer bajo la fuerza mecánica de las excavadoras, sin ser contada.
Félix El Insurrecto. Un tijarafero en el ejército mambí”: La historia de mi abuelo que emigró a Cuba con catorce años en 1888 y luchó en su independencia al lado de los mambises, ejército de la insurrección, lo que le valió el apodo de “Insurrecto”.
El agua de la discordia. Green Golf Tresina”: Novela sobre la corrupción en las instituciones públicas. Muy actual para los tiempos que vivimos.
La fuerza de la maldición”: Novela basada en hechos reales, donde se relata el maltrato a la mujer en el mundo rural de la época que se describe. 
Soldados cubanos durante la guerra de 1895 - 1898, en la que se vio obligado a participar
el abuelo de Marcelino Rodríguez
.
-¿Qué parte de influencia  de María Rosa, su señora,  hay en esta inmensa labor?
Hasta ahora su participación ha sido la de corrección de los borradores y apuntarme sus comentarios. No ha influido en ninguna de mis novelas, ni en la creación ni en el guion. Creemos que eso debe ser totalmente personal.
Francisco; quiero añadir una aclaración sobre una pregunta que me hizo usted el día de la presentación de mi última novela “Los entresijos del destino”, en la librería El Libro en Blanco, acerca de lo que le había sorprendido que un ingeniero escribiese novelas. A continuación voy a reflejar diez cualidades que debe poseer una persona que quiera estudiar ingeniería y lo comparamos con la labor de escritor:
1.- Polifacético: Apto para varias disciplinas. Capacidad para varias tareas.
2.- Ingenioso: Para buscar soluciones a cualquier problema.
3.- Creativo: Crear algo a partir de la nada.
4.- Amor por la ciencia: Usar la ciencia y el conocimiento para crear algo.
5.-Actitud analítica: Mente analítica, capaz de analizar hasta el último detalle.
6.- Trabajador: Actividad y dinamismo.
7.- Social: El ingeniero ya no es solitario, es capaz de trabajar en equipo.
8.- Mente lógica: Mente analítica, lógica y con razonamiento.
9.- Detallista: Crear algo necesita asegurar el mínimo detalle, ser meticuloso.
10.- Se toma en serio la educación: Estar al día con el conocimiento. Estudiar.
Si trasladamos estas cualidades que deben ser innatas en el ingeniero a la labor del escritor, se comprueba que favorece su “encaje”, digamos que favorece, en gran parte, esa disposición previa. Esto no quiere decir que sean cualidades exclusivas de los ingenieros, pueden existir en cualquier individuo.
-¿Cuál es su hobby? ¿Lo comparte con su señora?
Mi hobby en este momento es escribir, leer mucho y la investigación en archivos. Mi mujer tiene sus propias aficiones, y especialmente las relacionadas con el arte. No obstante nos gusta pasear juntos, asistir a actos culturales, conversar de diferentes puntos, etc.
-Y para terminar: ¿Un libro? –que no sea suyo-. ¿Una película? ¿Y, una canción?
Libro: Trilogía Martín Ojo de Plata de Matilde Asensi
Película: House of Cards (Serie). 
Canción: Un bolero.
¡Muchísimas gracias Don Marcelino! por su paciencia, delicadeza y exquisita amabilidad.

jueves, 5 de julio de 2018

Visita a la exposición "La Gesta del 25 de Julio".

Les recordamos que este próximo domingo 8 de julio, entre las 11:00 y las 13:00 horas, realizaremos una visita comentada y gratuita a la exposición "La Gesta del 25 de Julio", en el Centro de Arte de La Recova.
La visita la llevará a cabo Summa + Kultura, empresa que nace con el objetivo de crear espacios de sinergias a través de la mediación cultural y la educación, espacios que permiten acercar la cultura a la población.

La muestra se centra en la Gesta del 25 de Julio de 1797, enmarcándola en el contexto histórico y social en que se produjo, al tiempo que repasa parte de la historia de Santa Cruz desde su fundación.
Entre los objetos originales que se exhiben destacan la talla de la virgen de la Consolación, de finales del siglo XV; el cañón El Torpe, que participó en la defensa de Santa Cruz frente a la escuadra de Nelson; la mesa en la que se firmó la capitulación de las fuerzas inglesas; escudos de piedra del antiguo castillo situado en lo que hoy es la plaza de España, y escopetas, catalejos, espadas, pistolas y una botella de malvasía de la época, entre otras curiosidades.
Es una fantástica oportunidad para retroceder hasta el Santa Cruz de finales del siglo XVIII. Les recordamos que la visita es gratuita y que solo requiere de inscripción previa, que pueden hacer en El Libro en Blanco, a través de la fórmula que prefieran: Teléfono (822-173346), correo (info@libroenblanco.es), facebook, twitter, instragram o, directamente en nuestra librería (Calle Juan Pablo II, 35).
¡Les esperamos!

Tal día como hoy... Nacimiento de Miguel Asín Palacios.

Tal día como hoy, un 5 de julio de 1871, nació en Zaragoza Miguel Asín Palacios, escritor, sacerdote y  pionero de los estudios árabes en nuestro país.
Miguel Asín Palacios nació y creció en la capital aragonesa en el seno de una familia modestos comerciantes. Estudió en el colegio jesuita de El Salvador y posteriormente en la Universidad de Zaragoza, donde cursaría estudios de árabe, especializándose en las áreas de filosofía, teología y mística musulmana.
Retrato de Miguel Asín Palacios en la
Real Academia Española.
Realizó una incesante y meritoria labor investigador sobre la filosofía y espiritualidad musulmanas. Sus trabajos se iniciaron con la tesis sobre el teólogo y filósofo persa Algazel (1058 - 1111), continuando con el también filósofo Avempace (1095 - 1138). Sus trabajos más conocidos son "La escatología musulmana en la Divina Comedia", "Historia crítica de las ideas religiosas", "El Islam cristianizado" y "Huellas del Islam".
Portadas de las obras más significativas de Miguel Asín Palacios, uno de los pioneros de los estudios árabes
en España.
Durante muchos años ocupó la cátedra de Árabe en Madrid, ingresando después en las Academias de la Historia y de la Lengua Española. Tenía a su cargo la Escuela de Estudios Árabes y su máximo órgano de expresión, la revista Al-Andalus, una de las fuentes de información más activas para el mundo musulmán.
También fue individuo de número de The Hispanic Society of America, en Nueva York y socio extraordinario de la Academia Regia Scientiarum Neerlandica, en Ámsterdam. 
Miguel Asín Palacios falleció en Madrid durante el verano de 1944.

Y, en clave histórica, tal día como hoy, un 5 de julio de 1601, comenzó el Sitio de Ostende, por los Tercios españoles de Flandes, un asedio que se prolongaría durante tres años, hasta el 16 de septiembre de 1604. Aunque los tercios lograron tomar la plaza de Ostende, fue a un alto precio, tanto en vidas como económico, en una guerra que desangraba a ambos bandos y que llevó a la hacienda española a la bancarrota en 1607.
Pintura de Ferrer Dalmau que representa al último Tercio, durante la derrota española en Rocroi (1643).

lunes, 2 de julio de 2018

Novedades y recomendaciones: "La desaparición de Stephanie Mailer" e "Imperios del mar".

Nuestras recomendaciones esta semana son: "La desaparición de Stephanie Mailer", la última novela de Joël Dicker, un apasionante thriller con un sorprendente final, e "Imperios del mar", de Roger Crowley, un apasionante ensayo que se lee como si fuera una novela.
"La desaparición de Stephanie Mailer", de Joël Dicker e "Imperios del Mar", de Roger Crowley,
son nuestras recomendaciones esta semana.
La noche del 30 de julio de 1994, la apacible población de Orphea, en la región de los Hamptons, asiste a la gran apertura del festival de teatro. Pero el alcalde se retrasa... Mientras tanto, un hombre recorre las calles vacías buscando a su mujer, hasta hallar su cadáver ante la casa del alcalde. Dentro, toda la familia ha sido asesinada. Jesse Rosenberg y Derek Scott, dos jóvenes y brillantes policías de Nueva York, resuelven el caso. Pero veinte años más tarde, en la ceremonia de despedida de la policía a Rosenberg, la periodista Stephanie Mailer lo afronta: asegura que Dereck y Jesse se equivocaron de asesino a pesar de que la prueba estaba delante de sus ojos, y afirma poseer información clave. Días después, desaparece. 
Así se inicia este colosal thriller, que avanza en el pasado y el presente a ritmo vertiginoso, sumando tramas, personajes, sorpresas y vueltas de tuerca, sacudiendo y precipitando al lector sin freno posible hacia el inesperado e inolvidable desenlace.

Joël Dicker nació en Ginebra el 16 de junio de 1985.  Estudió Derecho, graduándose en la Universidad de Ginebra en 2010. Actualmente tiene cuatro novelas publicadas en castellano. Saltó a la fama por su novela "La verdad sobre el caso de Harry Quebert", de la que vendió millones de ejemplares en todo el mundo y recibió la aclamación de la crítica y los lectores. Por "La verdad sobre el caso de Harry Quebert" fue galardonado con el prestigioso Premio Goncourt y, en España, la novela fue elegida Mejor Libro del año, según los lectores de El País
En 2014 llegó a nuestro país su primera novela, "Los últimos días de nuestros padres" y dos años más tarde "El libro de los Baltimore". En 2017, Alfaguara publicó su relato "El tigre".

Ficha del libro:
Título: La desaparición de Stephanie Mailer.
Autor: Joël Dicker.
Editorial: Alfaguara.
Formato: Tapa blanda.
Lugar y año de edición: Barcelona, 2018.
Género: Novela.
Páginas: 650
ISBN: 978-84-204-3247-2
PVP: 22,02€


En "Imperios del mar. La batalla final por el Mediterráneo 1521-1580", los lectores nos trasladaremos al Mediterráneo en el siglo XVI, escenario de múltiples batallas entre imperios y civilizaciones. Y lo haremos de la mano de un gran especialista como es Roger Crowley.
En 1521, Solimán el Magnífico conquistó la isla de Rodas, el bastión cristiano donde residían los últimos cruzados, los caballeros hospitalarios. Pero la caída de Rodas puso en marcha una cadena de acontecimientos que llevó a una guerra total en el Mediterráneo entre la Europa cristiana, liderada por España, y el mundo musulmán. 
La batalla de Lepanto tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 y fue una de las más cruentas de la historia.
Crowley describe con maestría los duros enfrentamientos entre los dos bandos, las tretas y argucias de papas, reyes y sultanes para inclinar la balanza de su lado, así como los majestuosos palacios en los que se tomaban las decisiones. En las batallas, narradas con pulso de novelista, el lector podrá oler la pólvora y sentir el barro de las trincheras o el crujir de las cuadernas de una galera al quebrarse. El sitio de Malta o la batalla de Lepanto cobran vida en estas páginas como nunca antes lo habían hecho. Emperadores como Carlos V, Felipe II o Solimán el Magnífico, piratas de leyenda como Barbarroja y generales como los Doria, Don Juan de Austria o Alvaro de Bazán protagonizan esta épica guerra en la que Europa frenó el avance islámico y fijó unas fronteras religiosas que, con escasos cambios, se han mantenido hasta la actualidad.

Roger Crowley nació en 1951 en Cambridge. Pasó parte de su infancia en Malta y ha vivido en Grecia y Estambul. Su padre fue oficial de la Marina británica y, de niño, lo acompañó en muchos de sus viajes. Su libro "Imperios del mar" fue galardonado con el premio al Libro de historia del año en 2009 por el Sunday Times, y apareció en las listas de los más vendidos de The New York Times. Crowley es, también, autor de "Constantinopla 1453" y "Venecia. Ciudad de fortuna", todos ellos publicados en España por Ático de los Libros. Sus obras lo confirman como uno de los historiadores que más y mejor han escrito sobre el Mediterráneo, un mar cuyo pasado y presente conoce a la perfección.

Ficha del libro:
Título: Imperios del Mar. La batalla final por el Mediterráneo. 1521 - 1580.
Autor: Roger Crowley.
Editorial: Ático de los libros.
Formato: Tapa dura.
Lugar y año de edición: Barcelona, 2013.
Género: Historia.
Páginas: 420
ISBN: 978-84-939719-3-9
PVP: 25,48€